Proyectar Nuestros Valores

Escrito por renacimientogotico 10-01-2016 en Religión. Comentarios (0)

Muchas veces nos desalienta pensar a aquellos que no estamos conformes con el mundo en el que vivimos que somos, comparativamente hablando, muy pocos. Nos diluimos en medio de una masa amorfa y acrítica y que eso hace que sea imposible cambiar absolutamente nada. Sin embargo si vemos lo que ha ocurrido a lo largo de la historia, los cambios nunca han venido impulsados por un gran número de personas, sino más bien por una élite con las ideas claras y con tenacidad que ha sabido proyectar sus valores al resto de la sociedad y arrastrar a las masas.

Los cimientos de una sociedad siempre son espirituales y morales. Es absurdo tratar de tomar el poder político si la sociedad está corrupta o si tiene una mentalidad tal que hará que tu obra política se deshaga en cuanto tú dejes de estar al frente. En toda guerra es más importante el motivo por el que los soldados luchan que el número de hombres o el armamento, pues con un ideal fuerte y con la mentalidad clara, un ejército puede resistir hasta el último aliento aunque sea más débil que el enemigo. Por eso yo he centrado mis esfuerzos en esa lucha espiritual, en recuperar la vieja religión, en lugar de tratar de entrar en una farragosa y estéril lucha por el poder político.

Todo movimiento religioso implica el deseo de regeneración de la sociedad, suele suponer, si tiene cierto éxito, un cambio de las mentalidades y las costumbres, por lo que se vuelve también un movimiento social. Tal es el caso del Odinismo, que aunque sea minoritario, implica un cambio de actitudes y de forma de pensar en las comunidades que practicamos la vieja fe, el cual se proyecta más allá de dichas comunidades.

Establecer los Cimientos

El primer paso que una persona ha de dar es la reflexión individual, aclarar conceptos fundamentales y tener una visión clara de las cosas. Esto vale para la religión y en general vale para cualquier aspecto de la vida. Vivimos en un mar de dudas y hay muchas cosas que distorsionan y contaminan nuestra manera de pensar. Aislarse de todo eso es realmente difícil y supone años, pero una vez lo consigues es cuando te sientes realmente libre, cuando realmente estás pensando por ti mismo y puedes actuar de acuerdo a ese pensamiento. En el caso del Odinismo es necesario despojarse de la influencia cristiana y de las ideas universalistas con las que desde todas las instancias nos bombardean continuamente. Una vez se tiene una visión claramente popular o folkish en lo religioso y tribalista en lo social, se ha de trabajar intensamente porque el resto de los odinistas tengan las herramientas espirituales para no verse influenciados por el lastre judeocristiano y por las ideas mundialistas que la sociedad globalizada en la que vivimos nos impone.

Es en este momento, cuando uno tiene las ideas claras, cuando tiene su visión espiritual totalmente definida (lo cual no significa ni mucho menos que deje de aprender o de hacerse preguntas) cuando busca personas con inquietudes similares en su misma zona. No basta con tener afinidad espiritual o con tener la misma visión, es necesario tener también afinidad personal, buscar ante todo la calidad humana de los demás. De nada sirve encontrar a alguien con una visión similar del odinismo si no te vale como persona. Si encuentras esa gente con la que humana y espiritualmente tienes afinidad, poco a poco se va labrando una hermandad que al final cristaliza en un kindred. El kindred es la base de todo, una hermandad fuerte, un vínculo estrecho con tu gente es lo que te hace que puedas construir, que puedas crear y lo que te sostiene en los peores momentos. Un kindred puede estar formado por tres, cuatro o cinco personas, pero no es necesaria más gente si quienes lo forman están activos y comprometidos.

Círculo de Influencia del Kindred

Toda comunidad religiosa tiene un ratio de influencia que va más allá de los propios fieles que la forman. Pensemos por ejemplo en una parroquia cristiana. Culturalmente miles de personas de ese barrio o pueblo se consideran cristianas, pero la inmensa mayoría no van a los oficios religiosos. De esos que van a misa todos los domingos, sólo algunos forman parte de la cofradía que tiene su sede en la parroquia. De esos, la inmensa mayoría limitan su actividad a un donativo económico y a sacar en procesión a la virgen, el cristo o el santo patrón. Solo una minoría está implicada realmente en las actividades de la parroquia y sin embargo las parroquias o cofradías cristianas son capaces de hacer grandes cosas, de organizar una procesión que congrega a cientos o miles de personas, de montar un comedor social, un banco de alimentos, de vestir a los pobres, organizar la catequesis de los niños, hacer eventos culturales… por lo que en el fondo un pequeño grupo de personas es la que trabaja y es capaz de conseguir todo eso.

En nuestro campo pasa lo mismo. Pongamos por ejemplo un kindred de cinco personas activas. Esos cinco, que podemos llamar el círculo interior, son creyentes, pero el kindred tiene un núcleo de amigos y gente cercana que, sean creyentes o no, simpatizan con el Odinismo al menos a nivel cultural. Es lo que podríamos llamar el círculo exterior que tiene mucha importancia a la hora de organizar cualquier actividad. Si el kindred está activo, hace charlas, conferencias, escribe libros, difunde sus valores y sus creencias, no con una intención proselitista sino con una intención de darse a conocer, resultará atractivo para mucha más gente. Entre miembros del kindred y gente cercana se puede montar una asociación cultural que haga charlas históricas, organice talleres de recreación, monte conciertos… las posibilidades son muy grandes y con este tipo de eventos se llega a decenas o quizás cientos de personas.

Del mismo modo que existe un cristianismo cultural, la gente que se considera cristiana o que no se plantea cuestiones espirituales pero vive bajo la influencia cultural del cristianismo, también existe un odinismo cultural. Ya sea por moda, ya sea gente que le gusta la mitología, que descubre juegos de rol relacionados con los vikingos, la serie Viking, juegos de ordenador, la música folk o el viking metal, que le gusta la estética y lleva un Mjöllnir o un trisquel, es gente que está bajo la influencia cultural del odinismo. Esa gente puede ser atea, agnóstica, creyente… no es relevante, lo importante es que culturalmente está expuesta a los valores odinistas y siente afinidad por la cultura que trasmite el odinismo.

Recuperar las Fiestas

Las personas que forman parte de eso que podemos llamar el odinismo cultural se verán atraídas hacia las actividades, charlas o cualquier otro evento cultural que un kindred o una asociación sea capaz de organizar. Es una masa social que tenemos y que a menudo no somos conscientes de ello. Si algo atrae a la gente, sin duda, es celebrar una fiesta, sea del tipo que sea. Las fiestas cristianas son en el fondo fiestas de la vieja religión cristianizadas, es algo que la mayoría de la gente sabe, y las celebra por tradición. Sin embargo algunas fiestas están totalmente degeneradas y desvirtuadas de su verdadero espíritu. Pongamos como ejemplo la fiesta de la primavera.

La fiesta de la primavera, en la mayoría de los casos, consiste en un macro-botellón donde adolescentes y jóvenes beben sin control y dejan la ciudad de turno llena de suciedad. Esta forma insana de ocio, además de molestar a los vecinos, de ser un cobijo para que toda la gentuza de rienda suelta a su espíritu destructivo y de dar una pésima imagen de la ciudad y de la juventud, es totalmente nefasta para la salud. Los casos de comas etílicos son comunes en esas celebraciones donde no hay música, no hay comida, no hay ningún espectáculo… sólo se puede beber y nada más que beber. En Granada es más famoso el botellón que la propia Alhambra, por poner un ejemplo.

¿Cuánto le costaría a un kindred o a una asociación cultural hablar con un pub y celebrar una fiesta ese día? Una fiesta en la que haya bebida a precios populares, pero también concursos, buena música y una pequeña charla explicando el origen de la fiesta y lo que significa. No hacen falta más de dos o tres personas para organizar todo eso y atraería a muchísima gente. Si tiene éxito y el pub sale ganando, al año siguiente se repetirá y el boca a boca hará que venga más gente. Tal vez con el paso de los años, varios pubs organicen algo similar y se vaya creando la costumbre. Posteriormente se puede hablar con las autoridades municipales y conseguir un espacio público en el que organizar conciertos, concursos para los niños, una charla informativa sobre lo que la fiesta y de dónde viene, carpas con comida… cientos de personas se verían más atraídos por esto que por beber de manera insana en un recinto que parece un estercolero, y cualquier Ayuntamiento preferirá un modelo de ocio saludable que sea una alternativa al marco-botellón.

Si la iniciativa tiene éxito en unos cuantos años será tradición y los padres acudirán con sus hijos a celebrar de esta forma la primavera. Puede convertirse en un evento en la ciudad y atraer gente de ciudades o pueblos cercanos. Muchos jóvenes preferirán ver un concierto, participar en un taller, disfrutar de un buen ambiente con servicios, comida y bebida a precios populares… antes que ir a beber a un lugar sucio, donde suele haber peleas y donde se junta lo peor de la sociedad. Así pues el Ostara Fest acabaría reuniendo a miles de personas. Un grupo de cuatro o cinco personas bien organizadas pueden ser capaces de conseguir que miles de personas celebren una fiesta como Ostara. En unos cuantos años sería tradición y se habría recuperado una celebración ancestral, fomentando la cultura, creando riqueza en el comercio local y cambio hábitos de consumo y el modelo de ocio de los jóvenes.

Si la cosa funciona, se puede hacer en otras fiestas y poco a poco, a lo largo de cinco o diez años, ese pequeño grupo de menos de diez personas, puede conseguir una gran transformación en su ciudad o su pueblo. Muchos grupos, en muchas ciudades o pueblos, haciendo cosas parecidas pueden conseguir que poco a poco la sociedad vaya cambiando y se proyecten los valores que nosotros queremos. Simplemente debemos de no tener prisa y pensar que esto es una carrera de fondo, que el trabajo de hormiguita que hagamos hoy no dará sus frutos quizás hasta dentro de diez años, pero al final lo acabará dando, el trabajo bien hecho siempre da frutos.