Renacimiento Gótico

Historia

Traslado a WordPress

Escrito por renacimientogotico 28-01-2016 en Religión. Comentarios (0)

Debido a que blogspot.es da algunos problemas con la publicidad, sobre todo en dispositivos móviles, he decidido trasladar el blog a WordPress. Este blog seguirá existiendo para poder consultar las entradas antiguas, pero a partir de ahora la actividad se llevará a cabo en la nueva dirección de Renacimiento Gótico

Espero que el traslado sea para bien y se mejore este proyecto en la nueva página. Nos vemos en WordPress.

La Identidad Andaluza

Escrito por renacimientogotico 08-01-2016 en Historia. Comentarios (0)

Recientemente se produjo, como cada año, la conmemoración de la Toma de Granada por los Reyes Católicos y, como cada año también, lo que debería ser una fiesta nacional está salpicada de polémica y es utilizada para reivindicaciones políticas varias. La endofobia y el etno-masoquismo que existen en la sociedad española son algo de lo que en muchas ocasiones he hablado y de lo que, para explicar sus causas, podría extenderme mucho. No obstante, esta celebración me hizo pensar en lo triste que es que la inmensa mayoría de los andaluces no conozcan su historia, no sepan quiénes son ni de dónde vienen. No es un problema sólo de Andalucía, es un mal endémico de toda España y de buena parte del Pueblo Europeo, puesto que los Estado siempre manipulan la Historia a su antojo, sin embargo en el caso de Andalucía me toca más de cerca y me parece especialmente sangrante.

Las historias nacionales o regionales han sido construidas desde el Estado o desde los grupos dominantes que controlan los medios de comunicación, la cultura… y en definitiva los medios para nacionalizar a la población de sus territorios. Por lo tanto todas están manipuladas, no es en eso Andalucía diferente. Sin embargo la mayoría de estas historiografías construidas por el nacionalismo de turno parten del Romanticismo del siglo XIX y de la idea mitificada del pasado que se hizo en aquel tiempo. En el caso de Andalucía, el estereotipo de lo andaluz parte también del siglo XIX, pero no fue construido por los propios andaluces, sino que fue fruto de las ensoñaciones de los viajeros extranjeros, muy influenciados por el orientalismo que estaba de moda en los círculos intelectuales de la época, buscando lo exótico, lo pintoresco y creando una imagen falsa de lo que es Andalucía que, por desgracia, perdura hasta hoy. En esta entrada trataré brevemente de combatir esa falsa construcción de Andalucía y de exponer cómo es realmente la identidad andaluza, de dónde venimos los andaluces de hoy.

Historiografía Andalucista

En andalucismo es en origen un movimiento cultural que trata de buscar las raíces del pueblo andaluz y que posteriormente alcanza una dimensión política pidiendo la autonomía administrativa, llegando incluso a generarse un nacionalismo andaluz e incluso un movimiento separatista. Aunque podríamos remontarnos a finales del siglo XIX dentro de corrientes federalistas como origen del andalucismo, lo cierto es que el andalucismo tal y como hoy lo entendemos tiene su origen a principios del siglo XX, cuando Blas Infante lidera el movimiento y se establecen los símbolos como la bandera, el himno y el escudo de Andalucía. Es en esa época cuando el propio Blas Infante establece una idea esencialista y eterna de Andalucía que ha predominado en la historiografía andalucista hasta nuestros días. Durante el Franquismo se consolida la imagen tópica de los viajeros románticos sobre esta región y será en los años 70 cuando el andalucismo de Blas Infante vuelve a resurgir y se populariza. Si bien el andalucismo de principios del siglo XX será de cariz liberal, en los años 70 se ve influenciado por el marxismo y por las corrientes de pensamiento propias de la descolonización del Tercer Mundo, pese a ser una realidad ajena al contexto social de Andalucía, por mucho que se tratase (y se trate) de una región atrasada económicamente y con grandes desigualdades sociales.

La concepción del andalucismo de Blas Infante, completada por el marxismo a finales del siglo XX, consiste en que Andalucía ha existido siempre, desde época tartésica, y los diferentes pueblos que han pasado por este solar nos han ido aportando su cultura y se han ido mezclando con nosotros, hasta llegar al apogeo cultural y político que fue al-Ándalus y a la decadencia de la conquista castellana, origen de todos los males, cuando los bárbaros castellanos colonizaron Andalucía y convirtieron ese paraíso de la multiculturalidad que supuestamente era al-Ándalus en una tierra de caciques y jornaleros sin tierras. Aunque en Andalucía no existe ningún partido nacionalista fuerte, el PSOE ha sabido canalizar el voto andalucista y se ha apropiado de esta construcción identitaria, razón por la cual esta visión de la Historia de Andalucía es la que machaconamente se enseña en colegios e institutos, se transmite por los medios de comunicación autonómicos y en definitiva es proyectada por la Junta de Andalucía, poniendo todo el aparato institucional al servicio de la propaganda desde 1981. Eso sí, completando el relato con el hecho de que la consecución de la autonomía (con un referéndum fraudulento y de una manera inconstitucional, pero eso no se cuenta) supone el restablecimiento de todas las libertades y el gran desarrollo económico y social de Andalucía, de la mano del PSOE, por supuesto.

Por si esto fuera poco, en una región tremendamente diversa como es la nuestra, se ha tratado de homogeneizar a toda la población tomando como base Sevilla, sustituyendo el centralismo estatal de Madrid por un nuevo centralismo y colonizando culturalmente la parte oriental de Andalucía desde los medios de comunicación y la educación. La imagen de Andalucía del flamenco, el traje de luces, la guitarra, los anuncios de Cruzcampo, la Semana Santa… es la que se proyecta dentro y fuera de nuestra tierra, así como la propaganda de que los andaluces somos producto de un mestizaje y somos medio moros y medio gitanos. Nada de esto, por supuesto, es real… pero una mentira repetida mil veces durante décadas, acaba calando en la sociedad.

Origen de la Nacionalidad Castellana

La identificación de Andalucía con al-Ándalus, de lo andaluz con lo andalusí, no tiene ningún sustento ni histórico, ni etnológico ni de ningún tipo, pero responde a la intención del nacionalismo andaluz de establecer un hecho diferencial con respecto al resto de España para justificar así su proyecto nacional y su separatismo. Conviene, llegado a este punto, explicar tres conceptos: etnogénesis, etnolisis y etnomorfósis. La etnogénesis es el proceso por el cual una etnia nace, la etnolisis es el proceso por el que deja de existir, no porque desaparezcan físicamente sus individuos, sino porque el grupo humano deja de existir como tal para integrarse en un grupo más grande o para dividirse en grupos más pequeños, dejando de existir un identificación colectiva. Cuando hoy hablamos de tartesios, turdetanos, bastetanos, oretanos, celtíberos, vacceos, carpetanos, romanos, visigodos, suevos… estamos hablando de etnias que ya no existen, aunque transmitiesen su legado biológico y cultural a etnias surgidas a partir de ellas. El concepto de etnomorfosis hace referencia a la fusión entre varios grupos étnicos dando como resultado un grupo étnico nuevo diferente a los dos grupos que lo han formado.

Por eso debemos hablar del origen de la nacionalidad castellana, o si lo preferimos, de la etnia cántabro-castellana. En la Península Ibérica existía un sustrato indígena céltico e ibérico antes de la Romanización. La conquista romana trajo consigo el proceso de aculturación de la población indígena y el establecimiento de población alógena de origen latino. Con el paso de muchos siglos y dada la similitud racial entre los romanos y la población indígena, se produjo un proceso de etnomorfosis que dio como resultado un nuevo grupo étnico, los hispanorromanos. Con la llegada de las invasiones germánicas y la caída del Imperio se estableció una nueva entidad política, el Reino visigodo.

La masa popular visigoda se estableció, fundamentalmente, en la meseta norte. Zona fundamentalmente rural donde se produce una fusión con el elemento celta gracias al paraguas de la romanización y del cristianismo. En el resto de Hispania se establecen las élites godas sobre todo en las ciudades y en destacamentos militares, pero el grueso migratorio se establecerá en la zona antes citada, produciéndose una intensa germanización de aquel territorio. Durante los trescientos años que dura el Reino visigodo se produce un proceso de lenta fusión entre los hispanorromanos y los visigodos, una etnomorfosis que dará lugar a un nuevo grupo étnico, los hispanogodos. Cuando se produce la invasión musulmana del 711, muchos de los nobles hispanogodos pactan con los conquistadores y mantienen su religión cristiana, su lengua latina y su posición. En al-Ándalus se forman varios grupos étnicos, siendo la población hispanogoda que no se convierte al islam, los mozárabes, los únicos que no serán expulsados cuando avance la Reconquista.

Aunque la mayoría de nobles hispanogodos pactan con los musulmanes, muchos se marchen al norte en una gran oleada migratoria y se refugian en las montañas de Asturias y Cantabria. En época de Alfonso I de Asturias se decide despoblar el valle del Duero para establecer una frontera segura con al-Ándalus, produciéndose una migración masiva de población gótica hacia el Reino de Asturias. En el Reino de Asturias, posteriormente Reino de León, se producen los procesos de etnogénesis de las etnias galaico-portuguesa, astur-leonesa y cántabro-castellana. En la zona ocupada por los cántabros, de origen celta, con la llegada de la población hispanogoda, se produce la formación del condado de Castilla y un proceso de etnomorfosis del que resulta la nacionalidad castellana.

La población de aquel primitivo núcleo del norte será la que repueble el valle del Duero y la que vaya repoblando de norte a sur toda la Corona de Castilla a medida que avanza la Reconquista, desplazando a la población musulmana y sustituyéndola, quedando sólo el elemento mozárabe que, si bien hará aportaciones culturales a los repobladores, deja de existir en un proceso de etnolisis para fundirse con el grueso poblacional de los repobladores castellanos. El mismo proceso ocurre en la Corona de Aragón con aragoneses y catalanes desde la primitiva Marca Hispánica.

Conquista del Valle del Guadalquivir

El esquema de repoblación se repetirá en el valle del Guadalquivir cuando se produzca la conquista por parte de Fernando III, el verdadero Padre de la Patria Andaluza. Dicha conquista se produce en el siglo XIII y se ratifica con el Tratado de Jaén firmado el 28 de febrero de 1246 por el que nace el Reino de Granada y se reconoce a Fernando III como rey de Jaén, Córdoba y Sevilla. Si hay un 28 de Febrero que celebrar como Día de Andalucía, sin duda es ese y no el fraudulento referéndum sobre el Estatuto de Autonomía de 1981. Desde ese momento los reyes castellanos serán reyes de Jaén, Córdoba y Sevilla y más tarde de Algeciras y Gibraltar. En los documentos en los que aparece el título abreviado, se designa al monarca como rey de León, Castilla y el Andalucía, por lo que es en el siglo XIII y no antes cuando podemos hablar de Andalucía en el sentido que hoy la entendemos, aunque en esa época sólo se usa la palabra para designar al valle del Guadalquivir.

En un primer momento se establece una Andalucía colonial, desplazando sólo a la élite musulmana pero manteniendo el grueso de la población tal cual. Sin embargo con la revuelta de los mudéjares (musulmanes que permanecen en el territorio tras ser conquistado) de 1264, se produce una expulsión y vaciado de población para sustituirla por población castellana, repitiendo el esquema repoblador de toda la Península. Esto quiere decir que los andaluces de hoy somos étnicamente castellanos. Nos llamamos González, Fernández, Martínez, López… hablamos castellano, nuestras costumbres son castellanas, nuestra gastronomía, nuestras instituciones políticas (la Junta es la típica institución castellana), nuestra música y bailes populares (jotas serranas, melenchones…), nuestros trajes típicos… en definitiva, la realidad étnica y cultural de Andalucía es totalmente castellana.

Al ser tierra de frontera, Andalucía tiene especificidades regionales, tiene varios dialectos propios del castellano, tuvo en su momento el Fuero de Frontera o instituciones como el Adelantado Mayor de Andalucía… geográficamente se trata de un país diferente de Castilla, delimitado por Sierra Morena y con una realidad económica, climática y ecológica diferente. Los andaluces tenemos peculiaridades regionales y muchos rasgos que nos diferencian, pero no dejan de ser diferencias regionales y en todo caso, desde el punto de vista étnico, somos castellanos. A pesar del concepto liberal que reduce una nación a tener el DNI de un Estado, lo cierto es que una nación no puede existir sin un sostén étnico. En ese sentido, los andaluces somos parte de la nación castellana, de la gran nación española y del Pueblo Europeo, no existe una “nación andaluza” y mucho menos una basada en una supuesta realidad étnica mestiza con elementos norteafricanos, gitanos o árabes.

Reino de Granada

La repoblación tras la conquista del Reino de Granada se produce de la misma forma que la del valle del Guadalquivir. En un primer momento un gran número de población musulmana emigra al norte de África, aunque permanece población nunca asimilada pese a los intentos de convertirlos al cristianismo como moriscos. La revuelta morisca de Aben Humeya provoca la expulsión de los moriscos del Reino de Granada y la repoblación, que se lleva a cabo sobre todo desde el valle del Guadalquivir. Con la expulsión de los moriscos en 1609 el elemento poblacional árabe-bereber islámico abandona definitivamente la Península Ibérica. El antiguo Reino de Granada es pues étnicamente tan castellano como los reinos del valle del Guadalquivir. El Reino de Granada se considerará un territorio diferente a Andalucía hasta el siglo XVIII, por lo que como vemos el concepto de Andalucía aún era bastante difuso y, en todo caso, era la frontera sur de Castilla, no una nacionalidad propia, por mucho que el Estatuto diga que es una nacionalidad histórica y por mucho que el nacionalismo andaluz se empeñe en ello.


Etnias Europeas

Escrito por renacimientogotico 27-12-2015 en Historia. Comentarios (0)

En la entrada de hoy hago una recopilación de las principales etnias que forman el Pueblo Europeo. He agrupado estos grupos étnicos en su respectivo ámbito cultural y en regiones tratando así de superar la artificial división en Estados. Mis conocimientos de algunos ámbitos culturales, sobre todo de los países del este, es más limitado. Aun así creo que he reflejado las principales etnias que conforman la gran familia europea. Nuestro Pueblo es tremendamente diverso y rico en sus diferentes variedades étnicas y culturales, espero que esta recopilación ayude a conocer mejor nuestra gran familia.


Europa del Sur

Ámbito Cultural: ESPAÑA

Etnias: Galaico-Portugueses, Cántabro-Castellanos, Astur-Leoneses, Vascos, Catalanes y Aragoneses.

Ámbito Cultural: ITALIA

Etnias: Sicilianos, Sardos, Napolitanos, Piamonteses, Lombardos, Vénetos, Toscanos, Ligures, Umbríos y Latinos

Ámbito Cultural: YUGOSLAVIA

Etnias: Serbios, Croatas y Eslovenos

Ámbito Cultural: GRECIA

Etnias: Pónticos, Cretenses, Rodenses, Chipriotas, Peloponesios, Eólicos, Macedonios, Jónicos y Áticos

Ámbito Cultural: ALBANIA

Etnias: Albaneses

Atlántico

Ámbito Cultural: FRANCIA

Etnias: Arpitanos, Occitanos, Bretones, Corsos, Valones, Normandos, Borgoñones y Francianos

Ámbito Cultural: ISLAS BRITÁNICAS

Etnias: Ingleses, Escoceses, Galeses, Córnicos, Maneses e Irlandeses

Ámbito Cultural: PAÍSES BAJOS

Etnias: Flamencos, Holandeses, Frisones y Limburgueses

Europa Central

Ámbito Cultural: ALEMANIA

Etnias: Bávaros, Sajones, Turingios, Prusianos, Renanos, Alsacianos, Loreneses, Silesios, Austriacos, Luxemburgueses y Tiroleses

Ámbito Cultural: SUIZA

Etnias: Romanches, Italianos, Franceses y Alemanes

Ámbito Cultural: CHECOSLOVAQUIA

Etnias: Checos y Eslovacos

Ámbito Cultural: HUNGRÍA

Etnias: Magiares

Europa del Norte

Ámbito Cultural: ESCANDINAVIA

Etnias: Daneses, Noruegos, Suecos, Islandeses, Feroeses, Groenlandeses, Vinlandeses, Ålandeses, Boringienses y Gautas

Ámbito Cultural: PAÍSES BÁLTICOS

Etnias: Estonios, Letonios y Lituanos

Ámbito Cultural: FINLANDIA

Etnias: Fineses, Carelios, Vepsios y Saami

Europa del Este

Ámbito Cultural: POLONIA

Etnias: Sorbios, Pomeranios, Casubios, Polabos y Varsovianos

Ámbito Cultural: RUSIA

Etnias: Rutenos, Ucranianos, Bielorrusos, Adigueses, Novgorodienses, Cosacos y Moscovitas

Ámbito Cultural: CÁUCASO

Etnias: Osetios, Armenios, Georgianos, Abjasios, Esvanos, Mingrelianos, Lazes y Circasianos

Ámbito Cultural: URALES

Etnias: Udmurtos, Komi-Zirianos, Komi-Permianos, Samoyedos y Janti-Mansi

Ámbito Cultural: BULGARIA

Etnias: Búlgaros

Ámbito Cultural: RUMANIA

Etnias: Moldavos, Valacos, Transilvanos y Dobrujanos


Carlistas: Los Paganos del siglo XIX

Escrito por renacimientogotico 24-10-2015 en Historia. Comentarios (0)

El título de esta entrada puede sorprender, ¿cómo va a tener algo que ver con el paganismo un movimiento social de cristianos integristas que defendía la Inquisición y el absolutismo monárquico? La pregunta es muy razonable, pero intentaré contestarla a lo largo de la entrada. A nivel teórico el carlismo es un movimiento cristiano integrista que nada tendría que envidiar hoy al yihadismo en los países islámicos. Sus líderes generalmente eran sacerdotes fanáticos y generales que defendían a ultranza la Monarquía Católica, es decir un Estado teocrático y con el Dios cristiano como centro de todo. El carlismo (o el miguelismo en Portugal) es un movimiento similar al realismo francés que surge tras la Revolución Francesa.

Todo eso es cierto, pero no debemos perder de vista que el carlismo es el movimiento social más antiguo de Europa de los que siguen actualmente teniendo vigencia. El socialismo tiene 150 años, el fascismo apenas 70 años… pero el carlismo, si tomamos como antecedentes el tradicionalismo durante el reinado de Fernando VII, tiene cerca de 200 años y aún existe, sigue habiendo partidos carlistas y en determinadas zonas tiene cierta importancia social. Sigue habiendo un pretendiente legitimista al trono de España, Carlos Javier II de Borbón-Parma. Esto quiere decir que el carácter popular de este movimiento, su arraigo entre el campesinado, no se pueda explicar sólo pensando en una cúpula de fanáticos integristas… sino que es algo más complejo que eso.

¿Por qué paganos?

Cuando hablamos de paganismo, en mi opinión, más que a la religiosidad nos estamos refiriendo a la manera de vivir, a las costumbres. El paganismo es un modo de vida y la prueba es que la Iglesia de Roma declaró una cruzada contra Irlanda, ya cristianizada, porque sus costumbres seguían siendo paganas. Cuando surge el cristianismo, este lo hace en las ciudades, se consideraba la religión de los civilizados, de Roma, frente a los bárbaros salvajes que vivían en el pagus, en el campo, y mantenían en su ignorancia las viejas costumbres. Para los romanos el término pagano era algo despectivo, eran rústicos ignorantes que, del mismo modo que no habían recibido la “luz de la Civilización” y seguían siendo salvajes, ahora no recibían la “luz de Cristo” y seguían adorando a los viejos dioses que, para la mentalidad cristiana, eran demonios o ángeles caídos.


En el siglo XIX, al igual que en la Antigüedad ocurre con el cristianismo, el liberalismo nace en las ciudades y es presentado como una ideología revolucionaria que cambia la sociedad por completo. Si Cristo era el camino, la verdad y la vida, los liberales representan la libertad, igualdad y fraternidad para todos. También son vistos como rústicos atrasados aquellos habitantes sencillos del campo que van en contra del progreso y la civilización que representa el liberalismo. Los campesinos, arraigados a su religión (la que consideran suya porque lo ha sido en los últimos siglos), son contrarios al liberalismo y su culto a la Nación deificada. El Estado teocrático es sustituido por el Estado nacional, la Nación sustituye a Dios y el nacionalismo liberal es la nueva religión. El carlismo es, a nivel popular, un movimiento de resistencia contra eso del mismo modo que los paganos en su momento se resistieron contra el cristianismo… y que posteriormente los liberales se resistirían contra el marxismo.

Los paganos que no aceptaban obedecer a la Iglesia eran llamados recalcitrantes durante la cristianización. Del mismo modo, los carlistas serán llamados reaccionarios por oponerse a la revolución liberal. Quienes se desviaban del dogma oficial eran considerados herejes en la Antigüedad, del mismo modo que en el siglo XIX serán tachados de facciosos los que no aceptan el Estado liberal. Si el cristianismo dividió a una población homogénea por su concepto del Bien y el Mal, el liberalismo dividirá a la sociedad entre izquierda y derecha. El Estado liberal querrá controla la educación, del mismo modo que la Iglesia lo hizo. El maestro liberal, llegado desde Madrid, que obliga a los hijos de campesinos vascos (que apenas entendían el castellano) a aprenderse la Constitución, es el equivalente al sacerdote misionero que llegaba a territorio pagano con el catecismo para evangelizar a la gente. El Estado liberal tendrá su religión oficial desplazando al cristianismo aunque lo enmascarará con la idea de Estado laico, como el cristianismo hizo lo mismo al convertirse en religión de Estado y desplazar a las religiones nativas. Los niños pasarán a educarse en la escuela pública en lugar de en la parroquia… como en la Antigüedad pasaron de ser educados por el druida en el bosque o instruidos en el templo de su ciudad, a las manos del clero cristiano.

Del mismo modo que en la Edad Media había ciertas cuestiones que eran anatema de excomunión discutirlas, como la virginidad de María o la naturaleza de Cristo, el liberalismo tendrá sus dogmas intocables, como el progreso, el sufragio universal o la propia democracia que, hasta día de hoy, es un pecado cuestionar. Sólo que en lugar de ser condenados a la hoguera, quienes lo discuten son condenados al ostracismo. Los paganos en la Antigüedad defendían su organización social tribal frente al centralismo de la monarquía, del mismo modo que los carlistas defenderán los fueros  y las libertades de los municipios frente al centralismo jacobino del Estado liberal.

El Realismo en América

Paralelas a la construcción del Estado liberal en España fueron las independencias de las colonias americanas. En América los partidarios de mantener la unión fueron llamados realistas frente a los patriotas, los partidarios de la independencia. Hay que tener en cuenta que en la América española, a diferencia de lo que ocurría en Norteamérica cuando nace Estados Unidos, no había una conciencia de nación americana diferente a la española sino que más bien fue la propia independencia la que provocó que las nacientes repúblicas construyesen esa idea de nación. La prueba es que la idea original de los libertadores era crear una gran república panamericana, pero esta idea se acabó disolviendo cuando los personalismos y el caudillismo, tan presente en América, trocearon el mapa en diferentes Estados. Los movimientos independentistas fueron impulsados por la masonería para acabar con el Imperio Español y permitir la instauración de Estado liberales en sus antiguas colonias con el único propósito de establecer el libre comercio… que beneficiaba fundamentalmente a Gran Bretaña, país en el que el liberalismo estaba más asentado.

Mientras que en época colonial existía en América una sociedad de castas, dividida jurídicamente en república de españoles y república de indios, las independencias y la instauración del liberalismo convirtieron a todos los habitantes de esos países en ciudadanos del Estado, en teoría en igualdad. Eso no pudo ser más nefasto para la población indígena, pues las repúblicas nacientes masacraron en un auténtico genocidio (que la Leyenda Negra achaca a la época colonial) a los mapuches, los araucanos… por idéntico motivo al que los cristianos masacraron en Europa a los paganos, porque eran salvajes y porque su modo de vida era contrario al progreso y la civilización que venía de la mano del liberalismo. Lo mismo ocurrió en el norte, fueron los Estados Unidos independientes, no el Imperio Británico, los que conquistaron el oeste y redujeron a los indios a reservas. No es que dentro del Imperio Español los indios tuvieran una buena vida, estaban colonizados y sometidos, pero la cuestión es que la independencia en nada supuso su emancipación, más bien al contrario. No conviene olvidar esto ahora que las corrientes bolivarianas están tan de moda en América y suelen revestirse de un carácter indigenista o antiespañol.

El primer movimiento anticapitalista

Otro de los rasgos del carlismo es su carácter anticapitalista. El carlismo era antiliberal en lo político… pero también en lo económico, mucho antes de que apareciesen los primeros movimientos obreros. Generalmente nos presentan el liberalismo como el final del feudalismo y nos exaltan las virtudes del Estado liberal, que acababa con los privilegios señoriales, con las aduanas internas entre los reinos y territorios de España (o del país que sea), el que permitió el desarrollo industrial, el que nos trajo el progreso representado en el ferrocarril, el que acabó con las tierras de manos muertas propiedad de la Iglesia gracias a la Desamortización… sin embargo debemos poner todas estas ideas en cuestión.

Lo primero que debemos desterrar de nuestra mente es la idea de que en el Antiguo Régimen todo era feudalismo. Además del poder feudal de los señores, existían las comunidades alodiales, es decir, sitios donde los campesinos eran libres y se reunían en concejos abiertos para decidir las cuestiones sobre el uso del monte, los pastos o el bosque comunal sin injerencia de nadie. Precisamente ese era el caso del País Vasco, donde los fueros reconocían estas asambleas, las llamadas anteiglesias, que aún siguen existiendo hoy en día. Desde la Baja Edad Media las ciudades tenían sus fueros municipales y en ellas ya no existía el régimen señorial, sino que había un modelo de sociedad en el que tenían mayor importancia los artesanos, los comerciantes… y en el que florecía la burguesía como clase social frente a la nobleza terrateniente.

Por otro lado también es falso que las tierras de la Iglesia fueran de manos muertas, como tampoco lo eran las tierras comunales de los municipios, que también fueron desamortizadas, esto es, enajenadas y repartidas entre los grandes capitalistas de la época, formando una oligarquía que lleva dominando España desde entonces. La Iglesia llevaba bien sus explotaciones, permitía a los jornaleros trabajarla con una renta razonable o, al menos, más favorable que la que luego impondrá la burguesía agraria cuando se hizo cargo de ellas. Las tierras comunales de los municipios eran de todos, todo el mundo podía ir a cazar al monte, podía coger leña… y todos cuidaban esos terrenos comunales. El campesino vasco que llevaba generaciones cogiendo leña del bosquecillo cercano a su pueblo, se encontró de pronto con que era propiedad privada y con que un nuevo cuerpo creado a tal efecto, la Guardia Civil, le multaba si cogía leña. La desamortización en realidad fue repartirse las tierras comunales y las de la Iglesia entre los grandes señores y la emergente burguesía capitalista.

El desarrollo industrial trajo consigo la sociedad de masas, el campesinado dio paso al proletariado, alienado y sometido a jornadas de trabajo inhumanas pero, eso sí, en las ciudades en lugar de en el campo. Por no hablar de desastres ecológicos llevados a cabo por un desarrollo que para nada fue armónico con el medio. Se crearon tres polos industriales en España: Madrid, Barcelona y Vizcaya, produciendo un enorme desequilibrio territorial en el resto de regiones y provocando que la brecha social entre los propietarios y los trabajadores asalariados fuese cada vez mayor. En cuanto al ferrocarril, fue el origen de las corruptelas, los enchufes, la prevaricación para adjudicar obras del trazado de las vías… y la creación de un sistema financiero dependiente de bancos extranjeros que, en la práctica, supuso entregarle la soberanía a las grandes finanzas internacionales… hasta hoy.

Los logros del liberalismo no fueron tales o, por lo menos, no fue todo tan bonito como tradicionalmente nos han contado. En este contexto debemos entender el carlismo. Más allá de las ideas integristas de los principales cabecillas, fue un movimiento popular de reacción, de defensa de la sociedad tradicional que se tenía, del modo de vida campesino, frente al liberalismo y la industrialización. Es en este sentido el que considero a los carlistas como los paganos del siglo XIX.

Tradicionalismo

El carlismo es un movimiento que se ha considerado siempre tradicionalista. La defensa de la Tradición y de la herencia de nuestros ancestros es siempre digna de elogio y un odinista no puede sino ser tradicionalista en este sentido ya que la base de nuestra fe es que somos uno con nuestros antepasados, que representamos la continuidad de nuestro Pueblo a lo largo de miles de años. Sin embargo, el gran error que cometió el carlismo y que han cometido siempre los cristianos europeos que se consideran a sí mismos tradicionalistas, es reducir la Tradición sólo a los últimos siglos, al cristianismo, perdiendo de vista que nuestra Tradición tiene miles de años y que cosas que se podrían considerar hoy tradicionales en el fondo son sólo una moda pasajera en la historia de nuestro Pueblo, mientras que cosas que alguien podría considerar revolucionarias no son sino el regreso a la Tradición ancestral de hace milenios.


La Formación de España II

Escrito por renacimientogotico 26-08-2015 en Historia. Comentarios (0)

La Península Ibérica, entendiéndola como una gran región, siempre ha sido muy diversa culturalmente. De ahí que hayan existido siempre multitud de tribus, del mismo modo que hoy existe una conciencia diferencial en casi todas las regiones. Hablar de naciones, países… siempre es complicado, pero yo creo que del mismo modo que se puede entender a Castilla, Galicia, Cataluña, Asturias… como un país, también lo es España en su conjunto. Se puede hablar de una nación catalana, vasca, castellana… dentro de una nación española, del mismo modo que ésta está dentro de una gran nación europea. Me parece mucho más concreto hablar de etnias, pues a fin de cuentas las naciones tienen una base étnica. En la entrada anterior hablé del tronco común, de la herencia celtíbera, latina y germana que tienen todos los pueblos peninsulares; en esta hablaré de sus peculiaridades, de cómo se forman las distintas etnias. Las etnias de España son, a mi entender, astur-leoneses, galaico-portugueses, cántabro-castellanos, vascos, aragoneses y catalanes.

Astur-Leoneses

Este grupo étnico se forma originalmente en Asturias y se extiende territorialmente por lo que conocemos como el País Leonés, núcleo del antiguo Reino de León. Es el resultado de la unión entre los visigodos refugiados en las montañas con los astures que habitaban aquellas tierras. Durante siglos unos y otros habían sido enemigos, pero la llegada del nuevo invasor musulmán les llevó a unirse y los astures eligieron a un caudillo godo, don Pelayo, como líder en la decisiva batalla de Covadonga. Derivada del latín, este grupo étnico desarrolló su propia lengua: el bable. Con la Reconquista se expandió hacia el sur, en las tierras más allá del Duero. Pertenecen a este grupo étnico los asturianos, leoneses y extremeños.

Galaico-Portugueses

En la zona de la antigua provincia de la Gallaecia, donde los suevos fundaron su reino, se produjo una fusión entre este pueblo germano y los pueblos celtas originarios de esta zona, los galaicos. Los galaicos, germanizados por los suevos, se integraron en el Reino de Asturias, luego Reino de León, pero acabaron independizándose y formando el Reino de Galicia. Hablaban la misma lengua, derivada del latín, de donde posteriormente surgirán el gallego y el portugués. Al sur del Reino de Galicia estaba el condado de Portugal, que posteriormente, y hasta hoy, será independiente políticamente y se extenderá por el sur hacia la Lusitania. A esta etnia pertenecen gallegos y portugueses.

Cántabro-Castellanos

Cuando los astures eligieron como príncipe a don Pelayo, este forjó una alianza con el duque Pedro de Cantabria. Esto llevó a que los cántabros, una tribu céltica vecina de los astures, se uniera con ellos y combatieran juntos en la batalla de Covadonga. Sin embargo, aunque muy próximos a los astur-leoneses, los visigodos que se establecieron en Cantabria acabaron constituyendo un grupo étnico diferenciado en la parte oriental del Reino de León, formando el condado de Castilla. Con el tiempo este condado se independizó como un reino y se convirtió en el más importante de la España medieval. Este grupo étnico desarrolló su propia lengua, el castellano, que es hoy una de las más habladas del mundo y lengua franca en toda España. Pertenecen a este grupo étnico los cántabros, los castellanos (tanto de Castilla La Vieja, incluyendo La Rioja, como de Castilla La Nueva, incluyendo Madrid), los andaluces y los murcianos.

Vascos

Los vascones eran un pueblo de origen ibérico pero que había adoptado las costumbres celtas, manteniendo sin embargo su propia lengua, el euskera. Habían estado fuera del control romano y visigodo. Los visigodos habían fundado la ciudad de Vitoria para tratar de controlar aquellas tribus del mismo modo que los romanos fundaron Pamplona. Pero en las zonas rurales los vascones mantenían su cultura y religión y se mantenían independientes del Estado. La llegada del islam no supuso cambios especiales, pero la excesiva presión de los nuevos conquistadores, les llevó a aliarse con sus viejos enemigos. Así fue como una dinastía vascona unificó las diversas tribus y llegó a un pacto con una familia muladí (hispanos conversos al islam), los Banu Qasi, para fundar el Reino de Pamplona, que luego será el Reino de Navarra. Pertenecen a esta etnia los vascos y los navarros.

Aragoneses y catalanes

Tras la derrota de los visigodos en Guadalete, algunos godos siguieron oponiéndose al conquistador musulmán, reconociendo a Agila II como su rey. Estos fueron arrinconados poco a poco en el noreste, en la antigua provincia de la Tarraconensis, y se vieron obligados a refugiarse en el vecino reino de los francos. El sur de Francia, la actual Occitania, había sido parte del Reino visigodo, por lo que tenía muchas similitudes culturales. Estos refugiados fueron llamados gothi o hispani por los francos, y Carlomagno fundó la Marca Hispánica con ellos, para frenar al islam.

Esta Marca Hispánica estaba dividida en condados, que con el tiempo serían los condados catalanes, pues Cataluña deriva de la palabra Gotalania, la tierra de los godos. Uno de esos condados, sin embargo, será el condado de Jaca, que se incorporó al Reino de Pamplona. Posteriormente este condado será llamado de Aragón y convertido en reino independiente. Los aragoneses desarrollarán su propia lengua y tendrán como territorio originario la actual comarca del Alto Aragón, hasta extenderse desde los valles pirenaicos hasta el sur, conformando el actual Aragón. Por su parte, los condes catalanes dejarán de depender de los reyes francos y fundarán Estados feudales, desarrollando también su propia lengua, el catalán. Catalanes y aragoneses formarán la Corona de Aragón, que se extenderá por levante español y por el Mediterráneo. Pertenecen a la etnia catalana los valencianos y los baleares también, pues el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca fueron repoblados fundamentalmente por catalanes.

España fuera de España: Hispanoamérica

A partir del siglo XV, con la creación del Imperio Español, se establecieron en el continente americano colonos españoles, cuyos descendientes son los criollos de hoy. En América, las modernas naciones liberales pretenden mezclar de manera artificial las diversas etnias que pueblan el continente. Sin embargo debemos diferenciar las poblaciones indígenas del continente, como aztecas, mayas, incas… la población de origen africano y la población criolla o de origen europeo. Otros grupos étnicos serían los mestizos (población indígena mezclada con europeos) y los mulatos (población africana mezclada con europeos). Las identidades en América son un tema complicado, pues el moderno liberalismo pretende que etnias totalmente diferentes se sientan unidas sólo por tener el pasaporte de una misma república. Cuando yo hablo de Hispanoamérica me refiero a la población americana de origen hispano.

Esta población hispana, asentada en suelo americano, con el paso de los siglos se puede entender como una nación diferente, o como naciones diferentes, pero comparte indudablemente una cultura común con la España peninsular. Dentro de este grupo también se puede incluir a los canarios, pues a fin de cuentas las Islas Canarias es una España fuera de España, es población hispana pero en un territorio de ultramar. Lo mismo ocurriría con las Islas Azores y con Madeira. Los lazos que nos unen con estas naciones son evidentes, conformando lo que llamamos la Hispanidad. Pero no debemos incluir en la Hispanidad a las poblaciones indígenas del continente ni a las africanas, puesto que constituyen culturas diferentes, si bien tienen influencia hispana por la colonización que sufrieron.