Renacimiento Gótico

Blog dedicado al Renacimiento Gótico de España.

La Hispania Gothorum es la matriz cultural de todos los pueblos y etnias de la Península Ibérica.

Odinistas, no vikingos

Escrito por renacimientogotico 30-08-2015 en Religión. Comentarios (0)

En la entrada de hoy me gustaría hacer una reflexión sobre quienes asocian el odinismo con los vikingos. Es un estereotipo que se han impuesto desde fuera (como el término pagano cuando se produce la Cristianización de Europa fue impuesto desde fuera) debido a que, aunque nuestra religión se remonta a las creencias nativas europeas de la Prehistoria, es en la Era Vikinga de donde proceden la mayoría de las fuentes y los países nórdicos fueron el último reducto de la vieja religión germana. Así mismo, el hecho de que las Eddas, principal fuente histórica de nuestra fe, estén escritas en nórdico antiguo y de que, por lo tanto, se usen muchos términos en esa lengua (del mismo modo que el cristianismo usa términos en latín o en griego) o de que se denomine a los dioses con los nombres nórdicos por esa cuestión, hace que desde fuera se asocie el odinismo con los vikingos. El problema viene cuando el estereotipo es asumido por los propios odinistas y se autodenominan a sí mismos vikingos. A ellos especialmente les animaría a que se hicieran ciertas preguntas:

¿Vives en el siglo IX? ¿Tienes un drakar y saqueas monasterios los veranos? ¿Eres escandinavo? Si la respuesta a todas estas preguntas es no, lo siento mucho pero no eres vikingo, por mucho que te guste el Viking Metal o la serie Vikings.

¿Qué era un vikingo?

Supongo que esta es la primera pregunta que hay que responder para dejar claro por qué un odinista de hoy no es un vikingo. La palabra vikingo se refiere a un pirata o asaltante escandinavo que realizaba expediciones de saqueo en el siglo entre el siglo VIII y el siglo XI, en lo que se denomina la Era Vikinga. Hay que decir que durante este periodo las fuentes cristianas se refieren a estos asaltantes como normandos (hombres del norte) o con otros nombres, pero el término vikingos se empezó a usar durante el Romanticismo del siglo XIX, así como la imagen estereotipada de gente sucia, bárbara, con cascos con cuernos…

Esto quiere decir que no todos los escandinavos eran vikingos y que es un término empleado desde la perspectiva cristiana, no desde la de estos pueblos nórdicos, cargado de connotaciones negativas, pues se presenta a los vikingos como una suerte de demonios paganos que saqueaban y masacraban a pacíficos monjes… en una época en la que las costumbres de la Europa cristiana eran tanto o más salvajes que las de los nórdicos. Para saber más sobre este tema recomiendo el libro de Laia San José Beltrán Quienes Fueron Realmente los Vikingos.

Lo que realmente somos

Si se asocia el odinismo a los vikingos es fundamentalmente porque en Escandinavia es donde más tiempo perduró la vieja religión europea (sólo los lituanos, que aguantaron hasta el siglo XIV, y los saami, hasta el siglo XVIII, resistieron más) y también donde la cristianización fue mucho más superficial y el folclore conserva mejor la tradición anterior. Así mismo, fue en Islandia donde por primera vez el Asatrú moderno fue reconocido por un Estado soberano, en 1973. La lengua nórdica es la lengua de las sagas y de las Eddas y en definitiva los países nórdicos son el último reducto de la vieja fe de los pueblos germanos, que hunde sus raíces en el tronco común europeo. Algo similar ocurre con los celtas e Irlanda, aunque hubo pueblos celtas desde el Danubio hasta la Península Ibérica, se tiende a asociar lo celta con Irlanda y con la lengua gaélica por motivos similares.

Pero debemos entender, para empezar, que existe una religión europea común desde hace 40.000 años. Los pueblos del sur de Europa recibieron la contaminación oriental más que los del norte, por eso la religión griega o romana tiene mucha más similitud con religiones del Próximo Oriente, a las que se fue pareciendo por su carácter estatal y por existir una casta sacerdotal. En el centro y norte de Europa, la contaminación fue menor. Por otro lado, el odinismo es una expresión de esa religión europea, la de los pueblos germanos como los sajones, los godos, los francos, los suevos, los vándalos, los jutos, los queruscos… que se expandieron por todo el continente. Si usamos los nombres nórdicos para referirnos a los dioses es por comodidad, pero no debemos perder de vista ese tronco ancestral común.

Veamos por ejemplo el nombre de Odín. El origen de la divinidad que honramos como el Padre de Todo es Woþanaz, dios protogermánico que representa la furia guerrera. El verbo germánico woudden significa “rabiar” o “encolerizarse”. De Woþanaz deriva Woþan y de ahí Wotan, que es el nombre que le dieron los germanos continentales a este dios. En Escandinavia evolucionó de Woþan a Woðan y de ahí a Oðan, Oðinn. Castellanizado, Odín. Usamos el nombre Odín por ser el referente más moderno, del mismo modo que un cristiano usa el nombre Dios y no el latino Deus o usa el nombre Cristo y no el griego Χριστός, Mesías y no Māšîaḥ en hebreo, etcétera.

¿Por qué eres odinista sino eres escandinavo?

En definitiva un español de hoy no tiene herencia vikinga, como tampoco la tiene un francés (salvo que sea normando) o un italiano. La recurrente pregunta que a veces nos hacen de ¿por qué eres odinista sino eres escandinavo? Es fruto del desconocimiento que se tiene sobre lo que es el odinismo. En lugar de hacernos los vikingos, lo que hay que hacer es analizar las cosas y tener en cuenta varias cosas para responder a esa pregunta.

En primer lugar que el Odinismo hunde sus raíces en la vieja religión europea y que las diferencias entre germanos y celtas, en muchas ocasiones eran simplemente lingüísticas o del nombre que griegos y romanos les dieron a estos pueblos. En segundo lugar, desde la protohistoria, tenemos presencia germánica en la Península Ibérica. Hubo tribus que emigraron desde más allá del Rin y se establecieron en Iberia, asimilando luego las costumbres celtas o ibéricas, por ejemplo los oretanos.

Por otro lado, nuestra herencia celta e ibérica pervivió en el campo frente a la Romanización, que era eminentemente urbana. Cuando cayó el Imperio, el campo volvió a ser el modo de vida más común, por lo que aunque latinizados y cristianizados, nuestros ancestros mantuvieron sus costumbres anteriores. La llegada de pueblos germánicos como suevos y vándalos y el asentamiento de estos en el ámbito rural fundamentalmente hizo que estos se fundieran con los celtíberos. Con el establecimiento de los visigodos, en las ciudades acabaría asentándose el cristianismo, pero en el campo se mantuvieron las viejas costumbres.

Esto quiere decir que los españoles de hoy tenemos una herencia germana que es visible en el folclore, en nombres como Carlos, Fernando, Alfonso, Gonzalo, Blanca, Matilde, Rodrigo… en los apellidos terminados en –ez o en –iz, típicos de Castilla, o en –es o –is, típicos en Cataluña, Portugal o Galicia, que son de origen visigodo y significan “hijo de”. Somos suevos, vándalos, visigodos, celtas, iberos, latinos… y por lo tanto nativos europeos. No tenemos que tener ningún tipo de complejo ni querer ser vikingos para ser odinistas porque sencillamente, en nuestra herencia, podemos encontrar esas raíces.


Vikingos posers

En todos lados cuecen habas, como se suele decir, y los odinistas no íbamos a ser menos. Hay gente que llega al odinismo después de un profundo proceso de reflexión, de búsqueda espiritual. Pero hay gente que llega por moda, porque le gusta la mitología o porque le gusta algún grupo de música con letras de vikingos y entonces va de vikingo por la vida. Por supuesto no profundiza más, sencillamente se queda con el estereotipo vikingo y con la idea preconcebida que la gente tiene de lo que es un vikingo. En ocasiones ese poserismo se limita a la forma de vestir o a brindar por Odín en un bar heavy cuando lleva un par de cervezas… pero en ocasiones se adentra en la religión.

Los grupos de viking metal, o los de folk metal cuya temática tiene que ver con la Era Vikinga, pueden ser una puerta de entrada para que una persona sienta por así decirlo la llamada del norte, es decir, sienta curiosidad y profundice más. Los caminos para llegar al odinismo pueden ser muy variados y normalmente los vikingos son lo más atractivo, la punta del iceberg que hace que algunos bucen hasta el fondo del asunto. Una persona puede llegar al odinismo porque le gusta la mitología nórdica, porque le gusta el viking metal, porque le gustan los videojuegos como el Age of Mythology o el Skyrim, porque descubre la serie Vikings, porque siente curiosidad por las runas, porque le gusta el arte… cualquiera de esas cosas puede ser la chispa que haga investigar más. Como en cualquier ámbito de la vida, habrá gente que profundice más y gente que se quede en la superficie, en ser los más vikingos de su pueblo hasta que se le pase la moda.

Esto pasa en todas las religiones, por lo que no debemos enervarnos por ello. Pondré el ejemplo de la religión cristiana, por ser muy conocido. Existen cristianos sinceros, que van los domingos a misa, cumplen los Diez Mandamientos, celebran las fiestas, ayunan en Cuaresma, hacen penitencia en Semana Santa… pero son una minoría. La mayoría han nacido en una cultura cristiana, hacen la primera comunión y no vuelven a ir a una iglesia salvo para bodas, bautizos y comuniones, viven más o menos de acuerdo a los valores cristianos e incluso llevan la medallita con la virgen de su pueblo que le regaló su abuela. Rezan cuando tienen un examen y en Semana Santa a lo mejor incluso son cofrades. Celebran las fiestas más importantes como la Navidad pero realmente saben poco sobre el cristianismo.

En nuestro campo ocurre lo mismo. Hay gente que se ve atraída por la cultura nórdica, celta… lo cual ya es un paso, porque es la llamada de sus raíces, lleva un Mjöllnir, un trisquel, o cualquier otro símbolo, le gusta la mitología, le gusta el folclore… y quizás celebre alguna fiesta importante pero no profundiza más en el plano espiritual. En muchas ocasiones hay gente que siente una llamada más profunda y que si da con las personas adecuadas comienza a investigar más y sigue un camino espiritual ancestral. Hay personas a las que sencillamente no les llama la atención o no sienten esa inquietud, pero estudian este tipo de cosas porque les gusta el tema. Otros, la mayoría, se quedaran en esa superficie de ser los más vikingos de su grupo de amigos y no profundizarán más.

Los que somos odinistas, los que tenemos nuestro camino claro después de años, debemos orientar a aquellos interesados que nos pidan ayuda, pero no debemos tratar de atraer a todo vikingo que veamos para que “el Odinismo crezca” (como suelen decir muchos). Esta actitud es una rémora del proselitismo cristiano, de querer evangelizar a todo el mundo, que debemos evitar a toda costa. Cada uno ha de ser libre para seguir su propio camino y quien esté interesado en nuestra senda espiritual, con independencia del camino que le haya llevado a llegar a ella, acabará profundizando en ella y solicitando ayuda si la necesita. Aquellos que se quieran quedar en la superficie, igualmente es su decisión y sería un tremendo error ir como testigos de Jehová a “convencerlos” de que sigan algo que el corazón no les pide seguir.


Religión Nativa Europea: El Odinismo

Escrito por renacimientogotico 29-08-2015 en Religión. Comentarios (0)

He comenzado exponiendo mi idea sobre lo que es Europa y lo que es España porque considero que el primer paso que debe dar una persona es tener clara su identidad, quién es y de dónde viene. Sólo de esta forma se puede tener paz interior y amor propio, teniendo claras las raíces para no perderse en medio de un mundo global que intenta difuminar nuestra cultura y nuestra identidad. El siguiente paso es el espiritual, puesto que nuestra forma de ver el mundo, nuestra moral y nuestro pensamiento en general dependerán de nuestra espiritualidad y del sentido trascendente que le demos a la vida. Incluso el más materialista de los ateos tiene, consciente o inconscientemente, alguna forma de espiritualidad. Por ello, en esta entrada voy a explicar brevemente en qué consiste la fe que profeso, el Odinismo.

Consideraciones Generales

Hoy en día tenemos demasiado interiorizada una idea de religión y de la Divinidad que encaja en la visión de las religiones mayoritarias como el cristianismo, el islam o el budismo. Estas religiones son universalistas y están enfocadas para toda la Humanidad. Sin embargo debemos entender que antes de que las religiones universalistas se propagaran, cada pueblo tenía su propia fe, adecuada a su visión del mundo y a su propia tradición. Las religiones étnicas no aspiran a que toda la Humanidad las profese, al contrario, son un sistema de creencias adecuado para el pueblo que lo ha construido y no encajan en la idiosincrasia y la mentalidad de los demás pueblos.

En este sentido, el Pueblo Europeo, desde tiempos prehistóricos, desarrolló su propia religión nativa, la cual es comparable a las creencias de los nativos americanos, de los pueblos africanos o al sintoísmo japonés. El Odinismo es una expresión de esa espiritualidad nativa, concretamente es la senda espiritual de los pueblos germánicos, que se expandieron por toda Europa y cuyo último vestigio se da en la Era Vikinga. Es por esto que se suelen emplear los nombres nórdicos para referirse a los Poderes Sagrados, pero lo cierto es que es un conjunto de creencias que fue profesado por todos los pueblos germanos y que hunde sus raíces en la religión nativa europea.


Animismo

El rasgo fundamental que define al Odinismo es su base animista. El animismo es la creencia de que todo lo que existe está vivo, posee un alma. La tierra, los ríos, los mares, el viento, la lluvia, los animales, las plantas… y por supuesto, también los seres humanos. Al morir en el plano físico, el espíritu de nuestros antepasados sigue acompañándonos, ligados a nuestra estirpe de sangre y a la tierra. Esta es la base de las creencias nativas de casi todos los pueblos, de ahí nuestra conexión con los ancestros y con la naturaleza. Somos parte de la naturaleza, somos un animal más, y debemos mantener el equilibrio natural para vivir. Así mismo, somos parte de nuestros antepasados y seremos parte de nuestros descendientes, en una larga cadena que nos conecta con nuestro Pueblo. La creencia de que los espíritus guardianes de nuestros ancestros siguen a nuestro lado fue estudiada en los pueblos nativos americanos y se le conoce como totemismo, pues estos pueblos se refieren con la palabra tótem a ese espíritu guardián. En nuestra tradición, ese espíritu protector, que puede adoptar la forma de un animal, recibe el nombre de fylgja.

Multiverso

  Nuestro Universo, del cual sólo conocemos una mínima parte, es el plano de la realidad en el que nos movemos. Es el que podemos percibir con los sentidos, pero nuestros sentidos están limitados a las tres dimensiones en las que vivimos. Cada vez cobra más fuerza la hipótesis de que nuestro Universo no es el único que existe, sino que habría diferentes planos de la realidad, diferentes universos, conectados en un gran Multiverso. La creación de nuestro Universo, el Big Bang, podría ser el resultado del choque de dos de estos universos paralelos. Lo que la moderna ciencia está empezando a vislumbrar, ya lo intuían nuestros antepasados hace miles de años. El mito del Yggdrasil y de los Nueve Mundos nos habla de esto.


Existen determinadas personas capaces de tener una segunda visión que les permite acceder a otros planos en un estado alterado de conciencia que se conoce como trance. Esta segunda visión, en nuestra tradición, se llama Seiðr. La antropología estudió este fenómeno en las creencias nativas americanas y le dio el nombre de chamanismo, puesto que en las lenguas indias se llama chamán a la persona capaz de entrar en un estado de trance y acceder a otros planos de la realidad. En nuestra tradición, la persona (generalmente una mujer) que tiene esta segunda visión recibe el nombre de seiðkona.

Como es arriba, es abajo

  El Odinismo, como casi todas las religiones, se basa en el principio de que una alteración en el Macrocosmos provoca una alteración en el Microcosmos y viceversa. Dicho de otra manera, que todo lo que sucede a gran escala tiene un efecto a pequeña escala y viceversa. Esto lo podemos notar cuando los cambios de temperatura afectan a nuestro estado de ánimo. Desde la estrella más lejana hasta el ser microscópico más cercano, todo está formado por los mismos átomos y en cierta forma, está conectado entre sí pues hace millones de años, toda la materia del Universo estuvo unida. Al igual que el Multiverso es como un árbol en el que todo está interconectado, nosotros mismos también lo somos y podemos potenciar y proyectar hacia fuera un aspecto u otro de nosotros mismos. En el futuro explicaré esto con más detalle, pero baste por ahora saber que cualquier acto que hagamos a una pequeña escala tendrá efecto a gran escala y que cualquier cosa que suceda a gran escala, nos afectará a pequeña escala.

En este principio se basan los rituales. Un ritual es un acto simbólico que llevamos a cabo en el plano natural para sincronizarnos con el cosmos (por ejemplo los ritos estacionales o los ritos de paso, que nos sincronizan con los ciclos naturales de la Tierra y con nuestro propio ciclo biológico como seres vivos). La persona que lleva a cabo el ritual, el sacerdote, recibe el nombre de Goði. Si lo que pretendemos es manipular o producir una alteración en el cosmos de forma sobrenatural, lo que estamos haciendo es un acto mágico, un hechizo. Pero de la magia en el Odinismo ya hablaré más detenidamente en otra ocasión.

Politeísmo

Uno de los rasgos fundamentales del Odinismo es la creencia en muchos dioses. En una futura entrada explicaré cómo concebimos la Divinidad y cómo entiendo yo a los dioses y otros Poderes Sagrados. Por ahora, simplemente quiero referir que en nuestra cosmovisión existen dos tipos de dioses: los Vanir, relacionados con la naturaleza y los ciclos de la Tierra; y los Æsir, que representan conceptos abstractos y fenómenos atmosféricos.

Ética y Moral

Una vez explicadas, a grandes rasgos, las creencias odinistas, el lector puede hacerse la pregunta de cómo afecta todo esto a la vida cotidiana, a la manera de actuar y de comportarse de un odinista. Cada uno vive su espiritualidad a su manera, pero hay ciertos puntos que están consensuados por todos los odinistas, los cuales son:

·  La vida es buena y debe vivirse con valor y alegría.

·  Las personas podemos comunicarnos directamente con los Dioses y la relación con ellos es de hermandad, no de sometimiento.

·  Cada individuo es responsable de sus actos, los cuales tienen consecuencias. Lo que hacemos, regresa a nosotros.

·  Culto y simpatía por la naturaleza, de la que formamos parte.

·  El hombre no necesita salvación, sino libertad para afrontar su destino con coraje y honor.

·  Los seres humanos están conectados con sus ancestros y a su vez seremos parte de nuestros descendientes.

Mediante los mitos, las sagas y las viejas leyendas de nuestro pueblo que nos llegan a través del folclore, nuestros antepasados nos transmiten valores y enseñanzas que aspiramos a tener en nuestra vida diaria. El Odinismo tiene como referencia las Eddas, no como un texto sagrado (como podía ser la Biblia o el Corán) sino como una fuente que nos transmite, junto con otras, la tradición de nuestros antepasados. Uno de los libros que componen las Eddas es el Hávamál, o Discurso del Altísimo, atribuido a Odín, el Padre de Todo. En el Hávamál se dan una serie de consejos para la vida cotidiana, que no debemos entenderlos como mandamientos que si no se cumplen uno va a recibir un castigo, sino como un referente moral. Inspirados en el Hávamál, el Odinic Rite (una organización odinista británica) establecieron las Nueve Nobles Virtudes en los años 70, las cuales son aceptadas por la gran mayoría de odinistas como un referente moral. Estas Nueve Nobles Virtudes son: Coraje, Sinceridad, Honor, Fidelidad, Disciplina, Hospitalidad, Autocontrol/Autoconfianza, Laboriosidad y Perseverancia.

Para saber más

En esta entrada he pretendido dar una visión general del Odinismo, pero si el lector está interesado en profundizar más, recomiendo que visite:

https://asatrufolkassembly.wordpress.com/

http://www.runestone.org/

http://asatru.es/

https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81satr%C3%BA

Así mismo, recomiendo acudir a las fuentes históricas, tales como las Eddas de Snorri Sturluson o la Germania de Tácito. Para saber más sobre la mitología nórdica recomiendo Mitología Nórdica de Heinrich Niedner y para iniciarse en el Odinismo, recomiendo Asatrú. La llamada de los Dioses del Norte de David Wolfheart, Goði del kindred Alfrothul de Barcelona y Folkbuilder de la Asatrú Folk Assembly (AFA) en el sur de Europa.


La Formación de España II

Escrito por renacimientogotico 26-08-2015 en Historia. Comentarios (0)

La Península Ibérica, entendiéndola como una gran región, siempre ha sido muy diversa culturalmente. De ahí que hayan existido siempre multitud de tribus, del mismo modo que hoy existe una conciencia diferencial en casi todas las regiones. Hablar de naciones, países… siempre es complicado, pero yo creo que del mismo modo que se puede entender a Castilla, Galicia, Cataluña, Asturias… como un país, también lo es España en su conjunto. Se puede hablar de una nación catalana, vasca, castellana… dentro de una nación española, del mismo modo que ésta está dentro de una gran nación europea. Me parece mucho más concreto hablar de etnias, pues a fin de cuentas las naciones tienen una base étnica. En la entrada anterior hablé del tronco común, de la herencia celtíbera, latina y germana que tienen todos los pueblos peninsulares; en esta hablaré de sus peculiaridades, de cómo se forman las distintas etnias. Las etnias de España son, a mi entender, astur-leoneses, galaico-portugueses, cántabro-castellanos, vascos, aragoneses y catalanes.

Astur-Leoneses

Este grupo étnico se forma originalmente en Asturias y se extiende territorialmente por lo que conocemos como el País Leonés, núcleo del antiguo Reino de León. Es el resultado de la unión entre los visigodos refugiados en las montañas con los astures que habitaban aquellas tierras. Durante siglos unos y otros habían sido enemigos, pero la llegada del nuevo invasor musulmán les llevó a unirse y los astures eligieron a un caudillo godo, don Pelayo, como líder en la decisiva batalla de Covadonga. Derivada del latín, este grupo étnico desarrolló su propia lengua: el bable. Con la Reconquista se expandió hacia el sur, en las tierras más allá del Duero. Pertenecen a este grupo étnico los asturianos, leoneses y extremeños.

Galaico-Portugueses

En la zona de la antigua provincia de la Gallaecia, donde los suevos fundaron su reino, se produjo una fusión entre este pueblo germano y los pueblos celtas originarios de esta zona, los galaicos. Los galaicos, germanizados por los suevos, se integraron en el Reino de Asturias, luego Reino de León, pero acabaron independizándose y formando el Reino de Galicia. Hablaban la misma lengua, derivada del latín, de donde posteriormente surgirán el gallego y el portugués. Al sur del Reino de Galicia estaba el condado de Portugal, que posteriormente, y hasta hoy, será independiente políticamente y se extenderá por el sur hacia la Lusitania. A esta etnia pertenecen gallegos y portugueses.

Cántabro-Castellanos

Cuando los astures eligieron como príncipe a don Pelayo, este forjó una alianza con el duque Pedro de Cantabria. Esto llevó a que los cántabros, una tribu céltica vecina de los astures, se uniera con ellos y combatieran juntos en la batalla de Covadonga. Sin embargo, aunque muy próximos a los astur-leoneses, los visigodos que se establecieron en Cantabria acabaron constituyendo un grupo étnico diferenciado en la parte oriental del Reino de León, formando el condado de Castilla. Con el tiempo este condado se independizó como un reino y se convirtió en el más importante de la España medieval. Este grupo étnico desarrolló su propia lengua, el castellano, que es hoy una de las más habladas del mundo y lengua franca en toda España. Pertenecen a este grupo étnico los cántabros, los castellanos (tanto de Castilla La Vieja, incluyendo La Rioja, como de Castilla La Nueva, incluyendo Madrid), los andaluces y los murcianos.

Vascos

Los vascones eran un pueblo de origen ibérico pero que había adoptado las costumbres celtas, manteniendo sin embargo su propia lengua, el euskera. Habían estado fuera del control romano y visigodo. Los visigodos habían fundado la ciudad de Vitoria para tratar de controlar aquellas tribus del mismo modo que los romanos fundaron Pamplona. Pero en las zonas rurales los vascones mantenían su cultura y religión y se mantenían independientes del Estado. La llegada del islam no supuso cambios especiales, pero la excesiva presión de los nuevos conquistadores, les llevó a aliarse con sus viejos enemigos. Así fue como una dinastía vascona unificó las diversas tribus y llegó a un pacto con una familia muladí (hispanos conversos al islam), los Banu Qasi, para fundar el Reino de Pamplona, que luego será el Reino de Navarra. Pertenecen a esta etnia los vascos y los navarros.

Aragoneses y catalanes

Tras la derrota de los visigodos en Guadalete, algunos godos siguieron oponiéndose al conquistador musulmán, reconociendo a Agila II como su rey. Estos fueron arrinconados poco a poco en el noreste, en la antigua provincia de la Tarraconensis, y se vieron obligados a refugiarse en el vecino reino de los francos. El sur de Francia, la actual Occitania, había sido parte del Reino visigodo, por lo que tenía muchas similitudes culturales. Estos refugiados fueron llamados gothi o hispani por los francos, y Carlomagno fundó la Marca Hispánica con ellos, para frenar al islam.

Esta Marca Hispánica estaba dividida en condados, que con el tiempo serían los condados catalanes, pues Cataluña deriva de la palabra Gotalania, la tierra de los godos. Uno de esos condados, sin embargo, será el condado de Jaca, que se incorporó al Reino de Pamplona. Posteriormente este condado será llamado de Aragón y convertido en reino independiente. Los aragoneses desarrollarán su propia lengua y tendrán como territorio originario la actual comarca del Alto Aragón, hasta extenderse desde los valles pirenaicos hasta el sur, conformando el actual Aragón. Por su parte, los condes catalanes dejarán de depender de los reyes francos y fundarán Estados feudales, desarrollando también su propia lengua, el catalán. Catalanes y aragoneses formarán la Corona de Aragón, que se extenderá por levante español y por el Mediterráneo. Pertenecen a la etnia catalana los valencianos y los baleares también, pues el Reino de Valencia y el Reino de Mallorca fueron repoblados fundamentalmente por catalanes.

España fuera de España: Hispanoamérica

A partir del siglo XV, con la creación del Imperio Español, se establecieron en el continente americano colonos españoles, cuyos descendientes son los criollos de hoy. En América, las modernas naciones liberales pretenden mezclar de manera artificial las diversas etnias que pueblan el continente. Sin embargo debemos diferenciar las poblaciones indígenas del continente, como aztecas, mayas, incas… la población de origen africano y la población criolla o de origen europeo. Otros grupos étnicos serían los mestizos (población indígena mezclada con europeos) y los mulatos (población africana mezclada con europeos). Las identidades en América son un tema complicado, pues el moderno liberalismo pretende que etnias totalmente diferentes se sientan unidas sólo por tener el pasaporte de una misma república. Cuando yo hablo de Hispanoamérica me refiero a la población americana de origen hispano.

Esta población hispana, asentada en suelo americano, con el paso de los siglos se puede entender como una nación diferente, o como naciones diferentes, pero comparte indudablemente una cultura común con la España peninsular. Dentro de este grupo también se puede incluir a los canarios, pues a fin de cuentas las Islas Canarias es una España fuera de España, es población hispana pero en un territorio de ultramar. Lo mismo ocurriría con las Islas Azores y con Madeira. Los lazos que nos unen con estas naciones son evidentes, conformando lo que llamamos la Hispanidad. Pero no debemos incluir en la Hispanidad a las poblaciones indígenas del continente ni a las africanas, puesto que constituyen culturas diferentes, si bien tienen influencia hispana por la colonización que sufrieron.

La Formación de España I

Escrito por renacimientogotico 23-08-2015 en Historia. Comentarios (0)

Después de reflexionar sobre qué es Europa y qué entiendo yo por la identidad europea, conviene bajar la mirada hacia lo más cercano. Cómo se ha formado y qué entiendo yo cuando utilizo la palabra España, que nada tiene que ver con el Reino de España, el Estado mal llamado español. Por desgracia en la actualidad tenemos una imagen deformada de nuestra historia condicionada por el nacionalismo. Por una parte el nacionalismo de Estado procura presentar la imagen de una España eterna, Una, Grande y Libre, entendida como una unidad de destino en lo Universal. Por el contrario, los nacionalismos de determinadas regiones cuentan la historia a su manera para justificar la existencia milenaria de la nación vasca, catalana, gallega… ni que decir tiene que unos y otros mienten y manipulan. Dividiré este tema en dos entradas, explicando en la primera cómo se evoluciona hacia una matriz cultural común, y en la segunda cómo surgen las diferentes etnias hispanas. Este proceso es lo que se conoce como etnogénesis.

Los Pueblos Originarios

  Podemos agrupar todas las tribus indígenas de nuestra vieja piel de toro en dos grupos: iberos y celtas. La cultura ibérica se extiende por el levante y el sur y es una evolución de los pueblos que habitaban la península desde la Prehistoria. No adoptaron la lengua indoeuropea, como otros pueblos, sino que mantuvieron la suya. Por su posición geográfica tuvieron contacto con las colonias fenicias y griegas, siendo los griegos los que, por su conocimiento de los iberos, llamaron a esta tierra Iberia. Este contacto hizo que adoptaran un modo de vida más civilizado, estableciendo ciudades-Estado, lo cual hizo que fuese más fácil su asimilación primero por cartagineses y luego por los romanos.

Los celtas por su parte ocupaban el resto de la península y tenían costumbres similares al resto de pueblos célticos de Europa. Su lengua sí era de origen indoeuropeo y su modo de vida bastante más salvaje que el de los iberos. Esto provocó que fuese muy difícil someterlos y que presentaran una dura resistencia a Roma, que nunca llegó a dominarlos del todo, sobre todo en el norte. Caso especial es el de los vascones, pueblo ibérico pero que adoptó costumbres celtas por estar asentado cerca de los cántabros y otros pueblos célticos. En algunos lugares el contacto entre celtas e iberos fue muy estrecho, hablándose de celtíberos, pero lo cierto es que, hasta la dominación romana, serán pueblos bastante diferentes en todos los aspectos.

Hispanorromanos

  Cuando se produce la conquista romana de la península, llamada por ellos Hispania, se produjo un proceso que se conoce como Romanización. Los romanos tenían una sociedad estatal, urbana, que chocaba con la sociedad tribal y rural que había en Hispania antes de su llegada. Adoptaron dos estrategias para dominar este territorio e incorporarlo como una provincia a su Imperio. Por una parte, romanizaron a los jefes tribales. Muchos jefes ambiciosos vieron la conveniencia de tener como aliados a los romanos, por su poderío militar y su influencia, por lo que llegaron a pactos con ellos. Los hijos de estos reyezuelos y nobles servían como tropas auxiliares de las legiones romanas, aprendiendo el latín y los usos militares de Roma. Así mismo, las élites eran educadas en los usos civilizados hasta que la aristocracia poco a poco se fue pareciendo cada vez más a los romanos. También se produjeron alianzas matrimoniales entre los romanos y príncipes indígenas, por lo que poco a poco la nobleza local fue asimilada por la romana. Por imitación de sus élites, el pueblo poco a poco fue romanizándose. Este proceso resultó más fácil entre los iberos, con un modo de vida más parecido, que entre los celtas.

Cuando esta aculturación no era posible, los romanos recurrían a la guerra y al miedo a la población local. Derrotaban militarmente al enemigo y establecían colonias en medio de su territorio. Construían vías romanas y exigían tributos a las comunidades rurales a punta de espada. Por las buenas o por las malas, por interés o por miedo, los jefes indígenas iban adoptando los usos romanos… o eran sustituidos por otros jefes más proclives a la romanización, pues Roma solía instigar a las traiciones y revueltas entre sus enemigos, mediante sobornos o mediante promesas a caudillos ambiciosos. Este proceso fue el que predominó entre los celtas, teniendo Roma que establecer grandes contingentes militares en el norte peninsular. El mundo romano era esencialmente urbano, frente al campo que siempre fue bárbaro. Así mismo, cuando surge el cristianismo esta será la religión de Roma, urbana y civilizada, frente al mundo pagano que seguirá rezando a los viejos dioses. Después de ocho siglos, la población indígena de Hispania, como en otras provincias, se fue fundiendo con los latinos hasta el punto de que podemos hablar de hispanorromanos, como un mismo pueblo.

Hispania Gothorum

  Cuando el Imperio Romano entró en decadencia se produjeron las invasiones germánicas. En Europa Occidental, las modernas naciones son el fruto de esta fusión del elemento germánico con la población celta y latina. Los pueblos germánicos estaban cristianizándose y romanizándose cuando entran en el Imperio, por lo que aunque hablaban el latín vulgar y formalmente eran cristianos, lo cierto es que las capas populares aún conservaban sus costumbres anteriores. En el caso de Hispania, los pueblos que ocuparon nuestro solar fueron los suevos, vándalos y alanos. Los vándalos tuvieron cierta importancia, llegando a fundar un reino en el sur (más o menos lo que hoy es Andalucía), y los suevos se establecieron en la Gallaecia, la provincia que abarca la actual Galicia y el norte de Portugal. Pero sin duda el pueblo más importante fueron los visigodos, que entraron como aliados de Roma para pacificar la península, y acabaron fundando su propio reino en Hispania.

  Los visigodos eran formalmente cristianos, pero no católicos, sino arrianos. Esto hizo que hubiese una división inicial entre hispanorromanos y visigodos. Las tribus indómitas del norte siguieron prácticamente fuera del control del Estado godo, como lo habían estado del Estado romano anterior. Se produjo una alianza entre las élites godas y las romanas, entre los caudillos guerreros y la Iglesia, sucesora del Imperio. El rey Leovigildo unificó territorialmente toda Hispania y cuando los visigodos adoptaron la religión católica y se estableció un mismo código legal para godos y para hispanorromanos, se inició el proceso de fusión de ambos pueblos. En el año 711, cuando se produce la invasión musulmana, ya podemos hablar de hispanogodos como un mismo grupo étnico.

En las ciudades importantes, como Toledo, Barcelona, Córdoba, Sevilla… el cristianismo tenía mucha fuerza, pero en el campo era meramente superficial. La mayoría de los godos se asentaron en zonas rurales de la meseta, en lo que había sido la Celtiberia, por lo que sus costumbres se mezclaron con las de sus primos celtas y permanecieron bajo un barniz cristiano. Con la invasión musulmana del 711 la fusión entre hispanorromanos y visigodos fue ya total, pues ambos eran la población hispana conquistada y cristiana. Muchos de ellos emigraron al norte donde se produjo la fusión entre hispanogodos y los pueblos célticos de la que se derivan las diferentes etnias hispanas, como veremos en la próxima entrada.


Mater Europa IV: El Pueblo Europeo sigue vivo

Escrito por renacimientogotico 19-08-2015 en Filosofía. Comentarios (0)

Después de analizar qué es Europa y cómo se ha formado, quiero cerrar esta serie de entradas con una reflexión sobre el tiempo presente. Nuestro pueblo sigue vivo a pesar de todos los intentos por acabar con él.

La vieja religión ha sufrido persecuciones, que también implicaban la persecución de las costumbres ancestrales, del modo de vida pagano. Tanto es esto así, que Enrique II de Inglaterra logró la aprobación papal para invadir Irlanda, que ya se había convertido al cristianismo, porque las costumbres de los irlandeses seguían siendo más paganas que cristianas. Se ha perseguido el modo de vida tradicional, la manera de pensar y los valores europeos, la religión, la cultura… pero el Pueblo Europeo sigue vivo a pesar de todo eso.

  No debemos olvidarnos de esto, pues no luchamos como nostálgicos por algo que ya está muerto o no existe… sino por conservar lo que todavía está, a pesar de los pesares, muy vivo. Aunque con un barniz cristiano, los europeos han seguido celebrando los ciclos naturales y además de forma muy parecida, sino idéntica, a como se celebraban en época de nuestros antepasados. La Iglesia no ha podido acabar con estas costumbres y prácticas. Se sigue celebrando el Solsticio de Verano haciendo hogueras, aunque se le llame San Juan a la fiesta en lugar de Litha o Midsummerblot, se sigue celebrando el Solsticio de Invierno, que es el nacimiento simbólico del Sol, aunque se le llame Navidad en lugar de Yule. Se sigue pensando que un espíritu nos protege, aunque se le llame ángel de la guardia en lugar de fylgja. Se sigue rindiendo culto a la Diosa Madre, aunque se asocie a la Virgen María, y al Dios Padre Celestial, aunque se le asocie al dios judeocristiano. Aunque convertidos en ángeles y demonios, o en santos, los viejos dioses siguen estando, y los elfos, las hadas, los duendes… llamados de muchas maneras, según el sitio, siguen en el folclore de los pueblos europeos. Conservamos la mitología y las historias de los dioses y los héroes a pesar de todo.

  Seguimos organizándonos en tribus, aunque hoy seamos españoles, italianos, franceses, griegos, alemanes, noruegos… y los viejos símbolos, como la triqueta, el trisquel, el Mjöllnir, la cruz solar, la rueda solar, la esvástica… siguen siendo utilizados (aunque por desgracia algunos han sido contaminados por el nacional socialismo y están estigmatizados). Aunque el Estado es la degeneración de la Comunidad, las formas se siguen manteniendo en la política, sigue habiendo asambleas, consejos… aunque hoy sean una farsa y estén prostituidos. Seguimos hablando nuestras lenguas a pesar de los intentos de imponer una lengua universal. Hemos sido cristianos por escasos 2.000 años, liberales desde hace menos de 300, el marxismo ha influido en el pensamiento europeo desde hace 150… pero llevamos siendo europeos 40.000 años.

  Hay que conocer la cultura europea para poder amarla y luchar por ella. A pesar del lastre cristiano primero y del lastre de la Globalización después, los europeos han seguido creando, han seguido construyendo… en otras palabras, han seguido vivos. Las iglesias se hacen a imagen de los viejos templos, las representaciones de la Virgen o de los santos, a imagen de las representaciones de los dioses. El Renacimiento, la Ilustración, el Romanticismo… han recuperado nuestra herencia ancestral poco a poco y han producido un arte bello, expresión de nuestro espíritu como pueblo, del alma de nuestra raza. Todavía quedan en el medio rural, en el campo, gente que vive a la manera tradicional, alejada del estrés y el caos de la vida moderna, que nos recluye en ciudades que son granjas humanas y nos impone un modelo de consumo totalmente depredador del entorno.

  En resumen, el primer paso para tener paz y confianza en uno mismo es tener clara tu identidad y no estar perdido en medio de un mundo gris en el que todo, hasta la cultura, se vende como un producto de usar y tirar. Amar tu cultura, sentirte parte del pueblo al que perteneces, implica estudiar y profundizar en esa cultura. Posteriormente hay que cultivarla, que hacerla crecer, sea en el campo que sea. Desde preparar un plato típico o aprender un baile regional, hasta leer (o a ser posible, escuchar) sobre las leyendas locales de tu zona, pasando por la forma de vestir, la música folclórica (desde el folclore tradicional hasta el neo folk o el folk metal actuales, que recogen el espíritu del pasado aunque sean modernos), el arte… cualquier cosa que hagas destinado a poner en valor la cultura europea es positivo tanto para el pueblo al que perteneces, como para fortalecer tu amor propio. Europa no es lo que eliges, es lo que eres.