Renacimiento Gótico

Lugares de Culto en el Odinismo

En la entrada de hoy voy a hablar brevemente sobre los lugares en los que se suele desarrollar el culto odinista. Después de 1600 años de cristianización de Europa, la idea que mucha gente tiene sobre la celebración de un culto es acudir a un templo, entendido como un edificio lo más suntuoso posible para mostrar la majestad de Dios y una ceremonia reglada, estandarizada y con un ministro que la dirige siguiendo meticulosamente unos pasos, leyendo en un misal lo que ha de decir en cada momento. Esa es la idea que tenemos asociada al cristianismo, que nace en Oriente y como tal copia el ceremonial oriental y una concepción de los dioses como seres superiores, distantes y todopoderosos a los que hay que obedecer y postrarse con temor ante ellos. Las religiones del Próximo Oriente son religiones de Estado, ligadas a una casta sacerdotal diferenciada del resto de la población. El ceremonial por lo tanto responde a esa concepción y es el que tienen religiones como el cristianismo y el islam, pero resulta totalmente ajeno a la concepción tribal europea.

Era Ancestral

Como siempre nuestros antepasados son nuestro punto de referencia a la hora de pensar cómo ha de llevarse a cabo el culto y en qué lugares, sin perder de vista que vivimos en un tipo de sociedad muy diferente a la que conocieron nuestros ancestros y hemos de adaptarnos a ella. Conocemos bastante bien como era el culto en el mundo grecolatino, pero por desgracia la información no es tan abundante con respecto a los pueblos celtas, germanos, eslavos… en definitiva, a aquellos cuya organización no era estatal sino tribal. No debemos perder de vista que la raíz espiritual de nuestra fe se remonta a miles de años atrás, por lo que la relación con los Poderes Sagrados que han tenido nuestros ancestros ha variado mucho a lo largo del tiempo. Tomamos, como en tantas otras cosas, la Era Vikinga como referencia, pues fueron los pueblos escandinavos los últimos en ser cristianizados y es en los países nórdicos donde más vivo están el folclore y las viejas tradiciones.

No obstante, es poco lo que se sabe a ciencia cierta sobre el culto en aquella época y debemos asumir que en el siglo XXI en el que nos encontramos nuestras circunstancias son diferentes y que aunque miremos a nuestros antepasados y tratemos de ser fieles a su espíritu y mantener la esencia de lo que hacían, nuestra manera de rendir culto hoy ha de responder también a nuestra propia experiencia, a nuestra intuición, al ensayo y error de aquello que nos resulta provechoso y sobre todo a lo que nos pide el corazón. Cuando hacemos un ritual ponemos nuestra alma en él, es más importante que sea sincero y de corazón antes que qué sea muy parecido a como lo hacían hace siglos nuestros antepasados. Miramos la historia como una referencia pero el odinismo es una religión viva y como tal debemos, manteniendo siempre la esencia, inventar en nuestros rituales y hacerlos a nuestro gusto. Para aprender sobre cómo era el culto en época vikinga recomiendo el libro de Laia San José Beltrán Quiénes fueron realmente los vikingos, que dedica un capítulo a esta cuestión.

Lugares Sagrados

Cuando los cristianos se convirtieron en religión de Estado en el Imperio Romano no pudieron simplemente cristianizar los templos paganos griegos y latinos porque no eran grandes centros de culto, eran más bien relicarios donde se guardaban las estatuas de los dioses. El culto se realizaba al aire libre. Si esto era así en una sociedad tan estatal como la grecolatina, con más motivo lo fue en el norte. Las religiones nativas europeas, entre ellas el odinismo, tienen una base fuertemente animista y de culto y simpatía por la naturaleza, así es que el culto se lleva a cabo en espacios naturales. Los grandes templos (como las catedrales o mezquitas hoy en día) son sobre todo un fenómeno urbano. Además del componente religioso, son un monumento que se erige la propia ciudad a sí misma como motivo de orgullo y para mostrarle su grandeza a otras ciudades. Por lo tanto en un ambiente rural o pagano, no tiene tanta proliferación este tipo de construcciones y los odinistas preferimos honrar a nuestros dioses en el campo. Para nosotros un es un espacio natural sagrado, un bosque, un río, un lago… para nosotros estos lugares constituyen un santuario. Tendrían especial importancia las cuevas, que desde la Prehistoria se han usado con una finalidad religiosa. Las cuevas son buenos emplazamientos para todo lo que tenga que ver con el chamanismo y la magia, pues son como adentrarse en las entrañas de la Tierra y sentir el abrazo de Nerþus en su interior.

Altares

Una arboleda, un bosque, un río, un lago… pueden ser lugares sagrados o santuarios naturales, pero además de estos, nuestro pueblo ha edificado monumentos megalíticos desde época ancestral. La palabra hörgr hace referencia desde a una gran piedra que puede servir de altar y como lugar para realizar los sacrificios, hasta un dolmen, un túmulo o cualquier otra construcción o montículos de piedras. Estos lugares se encuentran también al aire libre.

Recintos Sagrados

Se trata de espacios sagrados acotados en la naturaleza. En la actualidad es difícil mantener estos lugares por el vandalismo y la falta de respeto que mucha gente tiene cuando sale al campo, pero en la Antigüedad había espacios cercados con bastones de avellano llamados garðr. Su función es más o menos la misma que los lugares megalíticos, acotar el espacio en el que se suelen llevar a cabo los rituales. En cualquier ritual lo primero que se hace es consagrar el espacio con el ritual del martillo para santificarlo, atraer a los buenos espíritus de la naturaleza y ahuyentar a los que nos son hostiles. Un recinto de este tipo estaría ya consagrado permanentemente, así es que estos lugares son como un pedazo de Asgard en medio de Midgard. Para mantener un lugar así en la naturaleza, en el que podrían colocarse estatuas de madera de los dioses, sería necesario un respeto en la sociedad que, sencillamente, hoy no existe.

Hof

Es lo más parecido a un templo que hay en el odinismo pero más que como un templo en el sentido que estamos habituados hay que entenderlo como una granja comunitaria, un Gran Salón comunal. El cristianismo convirtió en iglesias las antiguas basílicas romanas, que eran centros de reunión públicos, que hacían también la función de lonja y palacio de Justicia. La propia palabra “iglesia” deriva del griego ekklesia, que significa “asamblea”. Esto quiere decir que los espacios que hoy denominamos iglesias, los templos cristianos, eran en realidad lugares de reunión comunitarios antes del cristianismo. La palabra parroquia viene del griego παροικία, que significa “cerca de la vivienda”. Eso es lo que tradicionalmente era la parroquia en la Edad Media, un lugar de reunión social y un espacio comunitario, además del sitio donde se llevaba a cabo el culto. En las comunidades alodiales (porque no todo en la Edad Media fue feudalismo) la reunión pública de vecinos, lo que luego sería el concejo municipal, se reunía en la parroquia local. En Castilla La Vieja y el País Vasco es bastante frecuente que las iglesias estén porticadas y pensadas para este uso, incluso hoy en día a las pedanías vizcaínas se les llama oficialmente anteiglesias.

Esto, en la tradición germánica, no es ni más ni menos que la gran sala del caudillo donde se reunía la asamblea de hombres libres, el thing. Este espacio comunitario es el Hof, lugar en el que se rinde culto a los dioses y se celebran algunas festividades en un ambiente familiar, pero además de eso es un espacio comunitario. Un Hof puede ser desde una casa familiar, en la que los abuelos viven y donde se reúnen los hijos y los nietos para ciertas celebraciones, hasta un edificio comunal de un pueblo o un clan.


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