Renacimiento Gótico

Un Sistema Político Natural: El Tribalismo

En las entradas anteriores hablaba de conceptos políticos generales, de las formas puras y degeneradas de gobierno. Lo cierto es que en la práctica lo que existe es un sistema híbrido entre estas formas, nunca se da una forma de gobierno (ya sea pura o degenerada) de manera absoluta, aunque predominen rasgos de un sistema o de otro.

Era Ancestral

Desde mi punto de vista, en la tradición política europea anterior al nacimiento del Estado se produjo un sistema mixto entre todas las formas puras. No había teocracia, pues los dioses protegían al pueblo pero nadie gobernaba en su nombre. La influencia de sabios o sacerdotes sería sin duda importante como élite intelectual y personas respetadas, pero no serían ellos los que ejercerían el poder. Existía una sociedad organizada en clanes y tribus, con una amplia autonomía de un grupo con respecto a sus vecinos. Existía una jefatura dentro de la tribu, es decir, un poder monárquico, pero el Jefe era elegido como un primero entre iguales. Así mismo el Jefe era el líder, el “Gran Hombre”, pero no podía hacer lo que quisiera porque estaba controlado por la Asamblea formada por el resto de hombres libres (una democracia directa) y por un Consejo de Ancianos, formando estos una aristocracia que actuaba de freno para las pasiones de la Asamblea o las posibles ambiciones del Jefe. Todo esto sin que existiese el Estado, es decir, en una situación de anarquía.

Era Estatal

En algún momento, por influencias externas, por ambiciones desmesuradas, por crisis económicas… o por una mezcla de todas estas cosas, este tipo de sociedad colapsó y se degeneró al caos, en el que surge el Estado. El Estado es la degeneración de todas las formas políticas puras, desde su origen hace 5.000 años hasta nuestros días. En la actualidad los grandes medios de comunicación y determinados “expertos” guían a la masa (como en una hierocracia), los cuales votan cada cuatro años a un parlamento que, en teoría, les representa. Gobierna la masa, no el pueblo, por lo que es una oclocracia y no una democracia. Esos parlamentos eligen a gobernantes que tienen carta blanca para hacer lo que quieran y que no respetan ni sus propias leyes, es decir, son tiranos. Esos tiranos que nos gobiernan salen de unas pocas familias que controlan el país para su propio beneficio, es decir, una oligarquía.

La Familia y el Clan, base de la sociedad

En el mundo actual en el que se fomenta el individualismo, nos empujan por todos los medios a que seamos un número más en medio de esta sociedad masificada, que seamos clientes, consumidores, usuarios, votantes, trabajadores… pero desde luego que no tengamos ningún vínculo de asistencia o apoyo. En este sentido, en el sistema liberal se ve a la familia solo como una unidad de consumo doméstica y se tiende a debilitar los lazos que nos unen con nuestros padres, hermanos, primos, tíos…

Sin embargo la familia es el núcleo de la sociedad, todos nacemos en una familia, es nuestra manada. Cuando un hombre y una mujer se unen forman su propio hogar y en él criarán a sus hijos, permitiendo que el linaje, que el Pueblo en definitiva, se perpetúe. Por eso en los rituales encendemos siempre el fuego representando a nuestros ancestros, pues su llama sigue viva en nosotros. La sangre nos liga a nuestros antepasados y nuestros parientes, pero también los lazos de afinidad.

Además de la familia nuclear (el padre, la madre y los hijos) está la familia extensa, el clan. Un clan puede formarse por lazos de sangre y afinidad, pero también puede nacer fruto de una congregación, de un juramento de hermandad entre sus miembros. En nórdico antiguo la palabra para clan o familia extensa es ætt, diferenciándose entre uno de sangre (sifja) y uno sin vínculos de sangre (kinðr), pero esto mismo existe en todos los pueblos europeos. Los godos llamaban sippe a la familia extensa. De la palabra kinðr deriva kindred, que es como se llama a la forma de organización comunitaria básica en el odinismo.

Debemos entender como parte del clan al padre y la madre, a los hijos, los nietos, los yernos y las nueras, los amigos del clan, los hermanos de sangre y de leche, los criados y esclavos cuando el clan es especialmente poderoso, los clientes o personas dependientes del mismo e incluso los animales. También pertenecen al clan los antepasados y espíritus protectores. En otra ocasión haré una entrada específica hablando sobre lo que es un clan, pero base por ahora dar esta noción general y decir que al frente del clan están el Padre y la Madre y, siguiendo la jerarquía natural, el Hermano Mayor que en ausencia de sus padres cuida de sus hermanos pequeños. Si un clan es muy humilde carecerá de posesiones o tierras propias, pero lo deseable es que un clan sea dueño de su propia tierra, su alodio (ódal en nórdico antiguo, palabra de donde viene la runa que simboliza el hogar y la familia) donde está la Casa familiar en la que se reúnen en las celebraciones tíos, primos, sobrinos…

Hermandad

Del mismo modo que dentro de un clano kindred todos son iguales pero existen jerarquías naturales (al igual que las hay en una manada de cualquier animal) y que los vínculos entre los hermanos pueden no ser de sangre, un clan puede hermanarse con otros clanes de su entorno o incluso con clanes lejanos por diversos motivos. Diversos clanes de una comarca pueden formar una Hermandad, más o menos extensa. Si entendemos que un clan tiene aproximadamente 20-25 individuos, un clan realmente grande quizás alcance los 35-40; una Hermandad no debería superar los 100 clanes o sería demasiado grande para organizarse bien.

Dentro de la Hermandad todos los clanes han de ser iguales, pero siempre habrá un primus inter pares, un Padre Mayor, en cuya casa se reúnan los demás para tratar los asuntos que atañan a la comarca, sin olvidar que cada clan debe tener una amplia autonomía en su alodio. Es posible que en la comarca haya un Hof, es decir, un templo o un recinto sagrado común para todos los clanes. En ese lugar, o en el asentamiento más grande que haya en la comarca, se establecería un Salón Comunal en el que podría reunirse la Asamblea formada por todos los hombres y mujeres libres mayores de edad. El Padre Mayor contaría con el asesoramiento del resto de líderes de los clanes, que serían ancianos como él. Los ancianos actuarían como consejo al líder y como freno a las pasiones de los jóvenes, por lo que en una comarca ya tendríamos un gobierno autónomo híbrido de la monarquía, la aristocracia y la democracia.

La Tribu

El tribalismo es algo innato a la naturaleza humana. Entendemos por una tribu un conjunto de clanes o familias culturalmente homogéneo y que tiene un ancestro común, real o simbólico. En el mundo globalizado en el que vivimos, la naturaleza tribal humana se manifiesta de muchas maneras a pesar de los intentos de homogeneizar a la población. Un ejemplo de ello serían las tribus urbanas o los equipos de fútbol.

Del mismo modo que los clanes de una misma comarca pueden hermanarse y autogobernarse, siguiendo con los lazos familiares o de juramento, los clanes que tienen un origen étnico común y habitan la misma región o país, forman una misma tribu. Tal vez en un país extenso haya muchas tribus y en uno más pequeño sólo habite una, pero en todo caso el sistema es el mismo, siguiendo el principio federal. La tribu tendría un Jefe elegido entre los líderes de los clanes y que si no responde a lo que se espera de él, puede ser destituido en cualquier momento. Habría una Asamblea formada por delegados de todas las comarcas de la región, que podrían ser revocados en cualquier momento sino cumplen con el mandato de su Hermandad y un Consejo de Ancianos que tenga capacidad de vetar a la Asamblea y asesorar al Jefe.

Siguiendo este modelo, el sistema puede crecer desde abajo hacia arriba todo lo que se quiera. Tribus de un mismo país (como Castilla, Andalucía, Cataluña… desterremos la idea de país como sinónimo de Estado) tenderían a unirse federalmente y a formar una Gran Asamblea con representantes de las tribus, que podrían revocarse en cualquier momento sino cumplen con el mandato tribal, elegir a uno de los jefes tribales como caudillo o señor del país y tener un Consejo de Jefes para que asesore al caudillo y frene a la Gran Asamblea. Así mismo, tribus de una Gran Región o un mismo ámbito cultural (como podría ser nuestra Península Ibérica) pueden federarse entre sí y elegir un Líder Supremo, designar una Gran Asamblea y establecer un Consejo de Señores o Caudillos para asesorar al Líder Supremo (que se llame rey, príncipe, presidente… o como cada pueblo tenga costumbre de llamarlo) y poder vetar a la Gran Asamblea.

Para que esto funcione el nivel de autonomía de los clanes y las comarcas debe ser muy grande, siendo las tribus lo más autosuficientes que se pueda y teniendo la federación de tribus de un mismo país y una misma gran región solo la potestad de coordinar a las tribus y aunar esfuerzos. Un poder central, como el del Estado, desde el que se gobierne todo un territorio es imposible sin el poder coercitivo, pero tampoco es necesario. Varios niveles de federación pueden funcionar igual de bien, pongamos como ejemplo las federaciones deportivas, que desde el nivel local hasta grandes confederaciones continentales son capaces de gestionarse y organizar competiciones a todos los niveles sin que exista poder coercitivo ni se obligue a ningún club deportivo a federarse.

Después de exponer la teoría general, en la siguiente entrada hablaré de una aplicación práctica de este sistema a España y Europa.

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