Renacimiento Gótico

¿Cómo sería una Cataluña independiente?

Partiendo de la base de que, como anarquista, estoy en contra de la existencia de cualquier Estado (español, catalán, italiano… o lleve el apellido que lleve) el llamado proceso soberanista de Cataluña es un tema que colma los telediarios y que, por desgracia, está crispando los ánimos de mucha gente tanto en Cataluña como en el resto de España. Por ese motivo voy a dar mi opinión de cómo creo yo que sería una Cataluña independiente. No voy a entrar a valorar el tema, ni a decir lo que yo creo que va a ocurrir ni a explicar por qué existe independentismo en Cataluña y no en Extremadura, por poner un ejemplo, ya que eso alargaría demasiado la entrada. Sobre el nacionalismo en la Península Ibérica tal vez dedique en el futuro una reflexión.

Tres Debates Superpuestos

Cuando se habla de la cuestión catalana hay tres debates que a menudo se suelen entremezclar y que a mi parecer son bastante diferentes:

1.  ¿Tienen derecho los catalanes a formar un Estado independiente?

2.  En caso de tenerlo, ¿tiene la Generalitat legitimidad para declarar la secesión de forma unilateral?

3.  ¿Deben los catalanes independizarse?

Esto, evidentemente, es bastante más complejo que una pregunta de Sí o No que se pueda plantear en un referéndum. Para responder a la primera pregunta, sin entrar en cuestiones judiciales porque, a fin de cuentas las leyes y las Constituciones se cambian lo que hoy es legal o constitucional mañana pude no serlo si lo decide un parlamento; abordaré este tema de otra manera. Es evidente que existe una Comunidad de personas organizada políticamente en un Estado que se llama el Reino de España. Los catalanes son parte de esa Comunidad política. Como en cualquier otro ámbito de la vida, uno ha de tener derecho, si quiere, a dejar de pertenecer a una Comunidad o formar la suya propia y a organizarla de la manera que crea conveniente. O sea que podríamos decir que sí, que tienen derecho a separarse del resto de España y organizarse como crean oportuno.

En cuanto a la segunda pregunta, mi respuesta es un no rotundo. No estamos hablando de que en Cataluña haya habido una revolución y haya un Gobierno Provisional o de una situación similar en la que la legitimidad del gobierno catalán venga dada por el pueblo directamente. El Estado existe porque hay un contrato social, cuando hay una revolución es porque ese contrato se ha roto y se plantea un nuevo contrato social con otras condiciones. Es lo que ocurrió, por ejemplo, cuando los Estados Unidos se separaron de Gran Bretaña: el rey había roto la legalidad (o así se entendió por parte de los independentistas) y, en base a eso, los rebeldes declararon que el pacto estaba roto y elaboraron uno nuevo, declarando su independencia. Nada de eso ha sucedido en Cataluña. La Generalitat existe en virtud al Estatuto de Cataluña, que es una Ley Orgánica aprobada por las Cortes españolas. Es decir, es la legalidad estatal del Reino de España la que le da la autoridad al gobierno catalán y no tiene otra legitimidad aparte de esa, por lo que no puede actuar contra las leyes del Estado sin perder su legitimidad.

La tercera pregunta ya es más complicada de responder y, en todo caso, es una cuestión que corresponde sólo a los catalanes. El resto de los españoles podemos desear o no la independencia de Cataluña, pero es como cuando una pareja se separa: por mucho que quieras a tu mujer, es su decisión y no la tuya seguir contigo o dejarte. Mi opinión personal es que la unión hace la fuerza y, como iberista que soy, creo que lo deseable es unir a toda la Península Ibérica en lugar de dividirla. También hay que tener en cuenta que, en todo este proceso, no se ha dado otra opción a los catalanes que elegir entre el Estado español y un eventual Estado catalán ¿alguien se ha planteado abolir el Estado en Cataluña? ¿Una Comunidad Nacional catalana en lugar de un Estado catalán? Precedentes desde luego hay, pues precisamente en Cataluña hay una gran tradición libertaria.

Yo entiendo que los catalanes quieran defender su cultura y su identidad si la sienten amenazada por parte del Estado, pero creo sinceramente creo que un Estado catalán, en un mundo globalizado como este en el que la troika gobernaría Cataluña igual que gobierna España, no les garantiza para nada que su identidad y su cultura se vayan a mantener. Lo cierto es que, en este particular, el unionismo o españolismo, como se le quiera llamar, está fracasando estrepitosamente. Quienes defienden posturas contrarias a la secesión tan sólo dan argumentos legales o apelan a un futuro apocalíptico, pero no dan razones y argumentos a los catalanes para querer quedarse.

El Peor de los Escenarios

Según las últimas encuestas, la sociedad catalana está dividida en cuanto su apoyo a la independencia más o menos a la mitad. Es decir, se haga lo que se haga será una imposición de la mitad de los catalanes hacia la otra mitad. En esas circunstancias, si el gobierno catalán declara la independencia unilateralmente, no contaría con un apoyo entusiasta de los catalanes… sólo de la mitad de ellos, pero también contaría con la oposición de la otra mitad.

Esa independencia unilateral podría quedar como un brindis al Sol y que, en la práctica, fuese el Estado español el que sigue cobrando impuestos y controlando la administración central en Cataluña… o puede darse un paso más y que el gobierno catalán se declare en rebeldía y cree su propia Hacienda para recaudar impuestos, asuma el control de las competencias estatales… en definitiva, se constituya de facto un Estado catalán. Estado que, en la tesitura actual, no reconocería nadie internacionalmente.

Cualquier Estado, el español también, está dispuesto a poner todos los medios a su alcance para garantizar su supervivencia, sea al coste que sea. Por lo que es de suponer que si se declara la independencia de Cataluña, el gobierno central suspendería la autonomía catalana y la Guardia Civil o la Policía Nacional detendrían a los miembros del gobierno catalán acusados de un delito de sedición, traición o como se llame en el Código Penal. El gobierno catalán, ante esto, podría huir y constituir un gobierno en el exilio, dejarse encarcelar y servir de mártires para la causa… u oponer resistencia, lo que implicaría una respuesta militar por parte del Estado español. Se declararía el estado de sitio en Cataluña y comenzaría una guerra.

Las consecuencias de una guerra en Cataluña serían devastadoras para todo el mundo. Puede parecer impensable algo así… pero así ocurrió en Yugoslavia. Si por alguna razón el gobierno catalán consigue ganarse la amistad de una potencia extranjera lo suficientemente fuerte como para apoyar un Estado catalán y enviar tropas a Cataluña (que es bastante difícil que ocurra, pero nunca se sabe) capaces de derrotar al Ejército español, el gobierno de Madrid se vería incapaz de aplastar la rebelión. En caso contrario, Cataluña se convertiría en una región rebelde y habría una guerra de guerrillas de desgaste durante años, o quien sabe sino surgiría un grupo terrorista o cualquier cosa. En todo caso, una guerra en Cataluña supondría la quiebra definitiva del Estado español y probablemente desencadenaría un colapso de proporciones insospechadas para España.

Suponiendo que, finalmente y tras años de devastación, interviniera la ONU en Cataluña y se firmara un alto el fuego, el Estado catalán independiente sería un títere en manos de la potencia que lo hubiese ayudado a independizarse y habría una fractura total en la sociedad catalana y unas relaciones totalmente rotas entre Cataluña y el resto de España a consecuencia de la guerra. Por no hablar de las pérdidas humanas y económicas, lo que nos llevaría a una Cataluña con un nivel de vida como el de Kosovo o Bosnia y en la que las mafias controlarían el Estado catalán.

El Mejor de los Escenarios

Vamos a suponer que, por una vez, se hacen las cosas bien en este país. Que la mayoría social catalana, abiertamente independentista, consigue forzar a que el gobierno de Madrid convoque un referéndum y en el mismo gana el Sí a la independencia. La bandera rojigualda es arriada para siempre del Palau de la Generalitat y en su lugar es izada solemnemente la estelada mientras los mossos d’escuadra presentan armas y suena Els Segadors. Queda proclamada la República catalana.

Después de la euforia de los primeros días, se constituye un Gobierno Provisional en Cataluña en espera de una Asamblea Constituyente que elabore la Constitución del nuevo Estado. Los diputados catalanes abandonan las Cortes españolas y comienzan las negociaciones entre el gobierno español y el catalán. Tras varios meses de negociación, se firma un tratado entre Felipe VI y el Presidente de Cataluña por el cual la República catalana asume su parte proporcional de la deuda nacional de España y la deuda de la Comunidad Autónoma con el Estado, pasa a ser deuda externa de la República catalana con el Reino de España. Se acuerda la opción de doble nacionalidad entre catalanes y españoles y se establece un acuerdo de amistad y cooperación económica. En unos dieciocho meses, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado abandonan Cataluña de forma paulatina y el nuevo gobierno catalán asume las competencias estatales.

Tras solicitarlo y esperar unos años, la República catalana se convierte en un nuevo Estado de la Unión Europea y la peseta catalana es sustituida por el euro. Se acuñan euros en Barcelona con la efigie de Prat de la Riba. La relación con España es de buena vecindad hasta el punto de que, tras un acuerdo entre la FCF y la RFEF, se organiza una Liga conjunta. El Barça se sigue enfrentando al Madrid, y todos contentos en ambos lados. A pesar de la división con respecto a la independencia, los unionistas aceptan el resultado y hay un amplio consenso nacional al elaborar la Constitución. El 12 de octubre desfilan tropas catalanas por el Paseo de la Castellana por el Día de la Hispanidad, devolviendo el gesto el 11 de septiembre, cuando un tercio de la Legión desfila por la Diagonal celebrando la Diada. Poco después de la independencia, se juega un amistoso en Barcelona entre España y Cataluña, la afición del Camp Nou escucha respetuosamente la Marcha Real y aplaude el himno de un país amigo. En Eurovisión, Cataluña le da los 12 puntos a España, aunque su canción es horrenda. El nivel de vida de los catalanes es similar al que tienen hoy los portugueses y muchos llaman cariñosamente a España la Madre Patria.

Probablemente la realidad de lo que pasaría si el proceso finalmente concluye con la independencia estaría entre la distopía del principio y la utopía del final, el problema es que en este tema hay poca voluntad de entenderse desde un campo y desde el otro y mucha de confrontarse.


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: