Renacimiento Gótico

Los Seres de los Nueve Mundos IX: Los Antepasados

He querido cerrar esta serie de entradas dedicadas a los seres que habitan los Nueve Mundos hablando de algo que es un pilar fundamental en el Odinismo, los antepasados. Somos lo que somos porque nuestros ancestros nos han dado un legado y nos corresponde a nosotros preservar, limpiar y engrandecer la herencia recibida. Cuando encendemos el fuego sagrado en un ritual, esa llama representa a nuestros ancestros, que siempre están presentes en nuestras festividades y en nuestra vida. Es la llama sagrada de nuestro Pueblo, que sigue brillando y dándonos luz.

Stephen McNallen, líder de la AFA, habla de la metagenética, la teoría de que además de nuestra conexión biológica con los antepasados y con los descendientes, hay una conexión espiritual con ellos. Somos un eslabón en la larga cadena de la estirpe, somos parte de nuestros antepasados, ellos viven en nosotros y nosotros mantenemos encendida la llama de nuestro Pueblo. Así mismo, somos parte de nuestros descendientes, los que aún no han nacido, y también están presentes cuando hacemos un ritual o celebramos una festividad, pues a ellos legaremos nuestra herencia milenaria algún día y debemos educarlos para que sepan mantenerla.

La fiesta en la que se honra, especialmente, a los antepasados es la Noche de Invierno, también llamada Winter Nigth, Winternacht, Vetrnætr o con el nombre celta de Samhain. En ella nuestros antepasados vuelven a casa, como en una gran reunión familiar, y brindamos con ellos, pues es el comienzo de la estación fría y el final de la cosecha. El otro momento en el que el mundo de los vivos y de los muertos está muy cerca es la Noche de Walpurgis, que da comienzo a la estación cálida y a las nuevas cosechas. Aunque en estas festividades se honra a los ancestros de manera específica, ellos están presentes con nosotros siempre, en todas las festividades y en todos los momentos especiales. No debemos olvidarlos nunca y cada cosa que hagamos para bucear en nuestras raíces, ya sean nuestras raíces familiares o nuestras raíces como pueblo, contribuye a mantener su memoria, a mantener encendida la llama sagrada de nuestro Pueblo.


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