Renacimiento Gótico

Los Seres de los Nueve Mundos VIII: Las Nornas

En la entrada anterior hablé de las valquirias y hoy voy a hacerlo de otras divinidades femeninas o dísir, las Nornas (Nornir, plural de norna, en nórdico antiguo). Aprovecharé la ocasión para explicar brevemente algunos conceptos relacionados con el destino y con la visión del tiempo que tiene el Odinismo.

Las Nornas son similares a las moiras griegas o las parcas romanas, sin embargo hay una diferencia sustancial en el concepto de tiempo que tiene nuestra tradición con respecto a la religión grecolatina. En el sur de Europa, por influencia de Oriente, se implantó una concepción del tiempo como una sucesión lineal de Pasado-Presente-Futuro, en la que el aquello que está por llegar ya está escrito. Esta concepción del tiempo fue la que adoptó el cristianismo y, por lo tanto, la que domina la mentalidad europea hasta nuestros días.

La concepción del tiempo en el norte de Europa, donde la influencia oriental no llego tanto, es bastante diferente. Las Nornas son tres hermanas que representan esta concepción del tiempo. Urðr representa Lo que ha sido, es decir, las acciones finalizadas, todo aquello que ha acontecido hasta el momento actual. Verðandi representa Lo que es o Lo que ocurre ahora, en este preciso momento, es decir, las acciones en transcurso que aún no han finalizado. Cuando una acción en transcurso termina, se convierte en una acción finalizada, por lo que la sucesión temporal no sería Pasado-Presente-Futuro, sino Pasado-Presente-Pasado, o mejor dicho, Acciones Finalizadas-Acciones en Transcurso-Acciones Finalizadas.

La tercera de las Nornas es Skuld, que representa Lo que debería suceder o Lo que es necesario que ocurra. No debemos confundir esto con el Futuro, pues no es algo que esté escrito, sino que Lo que debería suceder es la consecuencia lógica de Lo que ha sucedido y de Lo que ocurre ahora. Las acciones finalizadas no se pueden alterar, pero sí podemos alterar las acciones en transcurso, por lo que modificando Lo que ocurre ahora se produce una modificación de Lo que debería suceder. Cuando consultamos un oráculo (como las runas), lo que nos indica es esa consecuencia lógica de nuestras acciones acabadas y de las acciones que están en transcurso.


Además de las tres grandes Nornas que riegan las raíces del Yggdrasil con el destino de los humanos, existen otras nornas menores que tejen el destino individual de cada persona. La suma de todas las acciones finalizadas, nuestras y de nuestros antepasados, constituye un legado acumulado, nuestro ørlörg. Es nuestro punto de partida, a partir del cual podemos tomar un camino u otro. Derivado del nombre Verðandi está la palabra wyrd, que se puede traducir como destino. Es la elección que nosotros tomamos en el momento presente de entre todas las que tenemos disponibles. Una vez la hemos tomado, la acción en transcurso pasa a ser una acción finalizada, y se incorpora a nuestro ørlörg.

El ørlörg es la ley o principio que rige el universo, mientras que el wyrd es la acción personal que cada uno toma en función de su situación y de las posibilidades que tiene. No podemos alterar el ørlörg, pero nos corresponde a nosotros elegir qué camino tomar de entre las opciones que tenemos. Por eso debemos ser libres para afrontar nuestro destino… pero también debemos aceptar las consecuencias, buenas o malas, de las decisiones que tomamos. En la mitología, las Nornas tejen nuestro destino personal y el destino del Yggdrasil, cuando nuestro cordón se corta, morimos. Podría decirse que el ørlörg es el tapiz en el que se teje el wyrd.


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