Renacimiento Gótico

Los Seres de los Nueve Mundos III: Espíritus de la Naturaleza

Ya he repasado a los Devoradores y los Dioses, pero en la naturaleza existen una gran cantidad de espíritus menores. Estos espíritus son tan numerosos que no tienen nombre y han sido llamados “el pequeño pueblo” o “los buenos vecinos”. El folclore popular europeo los ha denominado de muchas maneras según el sitio: hadas, duendes, seres féericos… algunos son de naturaleza benévola y ayudan a los seres humanos, pero otros cometen travesuras e incluso pueden causarnos perjuicios.

Vættir

Estos Espíritus de la Naturaleza que conviven con nosotros reciben el nombre genérico de vættir en nórdico antiguo. Los podemos clasificar en Espíritus de la Tierra (landvættir), Espíritus del Mar (sjóvættir) y Espíritus de las Aguas (vatnavættir).

Mención aparte merecen los Espíritus del Hogar, llamados tomte, kobolds o de forma genérica, duendes. Estos espíritus habitan con nosotros en nuestra casa y nos protegen, pero también pueden enfadarse y hacer travesuras, como cambiar las cosas de sitio. Es bueno hacerles ofrendas de golosinas para tenerlos contentos.

Los Espíritus de la Naturaleza son capaces de entenderse con los animales y las plantas, pues hablan su idioma, incomprensible para los humanos. Cuando hacemos un ritual, convocamos a aquellos Espíritus de la Naturaleza que nos son favorables y tratamos de ahuyentas a los que podrían hacernos daño. En la Era Vikinga, los barcos llevaban un dragón (drakar) en la proa para asustar a los buenos espíritus de las tierras que asaltaban. Por ese motivo, lo desmontaban al volver a casa, para no asustar a los suyos.

Elfos

Los elfos (en nórdico antiguo, álfar) son espíritus de la naturaleza pero merecen una mención especial. La palabra galdr, que podemos traducirla como “encantamiento”, deriva de álfargaldr, o “canto de los elfos”. Los elfos tienen que ver con la magia y es por tanto su lengua, el canto, más pura que la lengua humana, la que se usa para los encantamientos. Cuando los humanos cantamos tratamos de imitar la lengua de los elfos. Lo cierto es que antes de que existiese el lenguaje hablado tal y como lo entendemos hoy, los seres humanos comenzaron imitando los sonidos de los animales y la naturaleza. Las primeras formas de comunicación serían muy primitivas (gritos, gruñidos…) hasta que los humanos aprendieron a modular la voz, a cantar. El siguiente paso fue desarrollar la palabra, el lenguaje humano. Los elfos representan ese lenguaje más primitivo (y quizás más puro) que el humano, y se les asocia con la música por ello.

Podemos diferenciar varias razas de elfos. Los Elfos de Luz (en nórdico, ljósálfar) son los elfos puros, luminosos. Se trata de seres elevados espiritualmente que no conciben las bajas pasiones humanas ni el materialismo. Su morada es el reino de Álfheim también llamado Ljósálfheim, donde reina el dios Freyr, Señor de los Elfos. Se les asocia a los rayos del Sol, pues son seres de luz y se les representa con un aspecto dorado y blanco, símbolo de su pureza. Se les asocia a la naturaleza y a los dioses Vanir.

Por otro lado tenemos los Elfos Negros (svartálfar en nórdico antiguo) y los Elfos Oscuros (dokkálfar) cuya morada es el reino de Svartalfheim. Los Elfos Negros y los Elfos Oscuros (probablemente se trate de dos nombres diferentes para hacer referencia a la misma realidad) son lo opuesto a los Elfos de Luz, pues representan las bajas pasiones, los miedos, los bienes materiales… son los causantes de las pesadillas y de los temores nocturnos. Según el folclore, cuando tenemos una pesadilla es porque uno de estos seres nos susurra el sueño al oído mientras dormimos. Son también maestros del engaño y las artes oscuras, pero al igual que con los Devoradores, no se trata de seres malvados. Los miedos humanos nutren las raíces del Yggdrasil y representan lo material y lo carente de un espíritu elevado.


Torcidos

Son conocidos popularmente como enanos, pero el nombre en nórdico antiguo, dvengar, hace referencia a una deformidad, una tara… no necesariamente a que sean de pequeño tamaño. Estos seres tienen que ver con la artesanía y con el trabajo elaborado, con la minería, la herrería y en general con cualquier transformación material. Son testarudos y malhumorados pero poseen una gran habilidad. Habitan en las montañas y por ellas se accede a su reino, Niðavellir, que es la puerta al resto de mundos desde el Miðgarð, nuestro mundo. Son espíritus de las rocas, las montañas, las grutas, las simas… y los que guían a los muertos hacia la salida de este mundo.


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