Renacimiento Gótico

Los Seres de los Nueve Mundos I: Los Devoradores

Recientemente explicaba en líneas generales en qué consiste el Odinismo como expresión de la espiritualidad nativa europea. Sin duda un aspecto fundamental para entender los valores y la tradición odinista es la mitología nórdica. La mitología nórdica guarda una gran similitud con la celta, la eslava, la grecolatina… pues todas parten de un mismo tronco común ancestral. Por este motivo, los valores que nuestros antepasados nos transmiten a través de los mitos nórdicos están también presentes en las demás expresiones de la religión europea. Es en el norte de Europa donde más tiempo y de manera menos contaminada pervivió la vieja religión, por ese motivo es la mitología nórdica nuestro marco de referencia.

Para todos aquellos que están interesados en la mitología, ya sea por una inquietud espiritual o simplemente cultural, como parte de su legado que es, voy a iniciar una serie de entradas explicando los diferentes seres que conforman la mitología nórdica. Usaré los nombres en castellano para que se entienda bien a qué nos referimos, pero de cara a que quien quiera pueda profundizar más, emplearé también los nombres en nórdico antiguo. No es necesario emplear los nombres nórdicos para interiorizar lo que los mitos nos transmiten ni los conceptos espirituales del Odinismo, pero el nórdico antiguo es la lengua de las Eddas y las sagas, por lo que quien quiera profundizar más y acudir a las fuentes históricas, no tendrá más remedio que manejar estos términos en cierta medida. Podríamos decir que el nórdico antiguo es algo similar en el odinismo a lo que el latín supone para el cristianismo.

Los Devoradores

Me refiero a ellos en primer lugar por ser los entes más antiguos y los que primero aparecen en la mitología. Son los conocidos popularmente como gigantes pero los términos en nórdico antiguo para designarlos son jötnar, risar o þursar, que pueden traducirse como “comilones” o “come-hombres”, “gigantes” y “sedientos de sangre”. Por ese motivo he preferido utilizar el término Devoradores para referirme a ellos. Todos estos nombres hacen referencia a su carácter destructor, pues en efecto los Devoradores representan a las fuerzas primigenias de la naturaleza, devastadoras y caóticas.

Debemos entender que estas fuerzas no son malas, la naturaleza necesita regenerarse y en ocasiones arrasar con todo para poder renacer. Pero por razones evidentes, nadie quiere que una granizada destroce sus campos, que un tornado destruya su hogar o que un maremoto hunda sus barcos. Es por este motivo que no se le rinde culto a los Devoradores. Sin embargo los Devoradores o Gigantes también representan la sabiduría ancestral, más allá del conocimiento humano. Son las fuerzas primordiales de la naturaleza y al principio, cuando el Universo comenzó a crearse, estas fuerzas lo dominaban todo, de ahí que sean los entes más antiguos. La primera criatura, de la que estos seres descienden, es el gigante Ymir.

En los primeros tiempos del Universo dominaban estas fuerzas caóticas, que posteriormente fueron formando las estrellas, los planetas… y se estableció el orden. En la creación de la Tierra ocurre lo mismo. Cuando nuestro planeta nació, las fuerzas primigenias de la naturaleza (volcanes, maremotos, meteoritos llegados del espacio que la bombardeaban…) eran las que reinaban, y sólo cuando el caos dio paso al orden, nuestro mundo se volvió habitable y pudo nacer la vida. En el mito de la creación, esto se explica de manera alegórica cuando los dioses matan al gigante Ymir y crean todo a partir de su cuerpo, estableciendo el orden.

Como es arriba, es abajo. Del mismo modo que las fuerzas primigenias de la naturaleza desatan el caos, también en cada uno de nosotros existen este tipo de fuerzas, de instintos primarios, los cuales no son malos pero deben ser domados mediante la disciplina para poder conducirnos a nosotros mismos y no caer en el caos y la destrucción. Estas fuerzas primigenias están en el origen de la creación y se desatarán para destruir el mundo que conocemos en el Ragnarok. Podemos clasificar estas fuerzas primigenias o Devoradores en diferentes razas:

Los gigantes de las montañas (bergrisar), los gigantes de la escarcha (hrímþursark), los gigantes del fuego (eldjötnar), los gigantes del mar (sjórisar), los gigantes del viento (vindþursar) y los gigantes del barro (leirjötnar). Así mismo, existen gigantas (gýgjar o íviðjur). Otros espíritus de la destrucción y el caos serían los trols, que habitan en los bosques, y las huldras, espíritus femeninos que habitan los campos y seducen a los hombres.

En la mitología, Thor lucha contra los Devoradores con su martillo Mjöllnir, por esta razón el martillo es un símbolo sagrado que se usa para purificar el espacio antes de un ritual y mantener alejados a aquellos espíritus que podrían causarnos daño. Thor representaría al planeta Júpiter (que es el nombre romano para el dios del trueno), el cual atrae a los asteroides con su campo gravitatorio (representado por el Mjöllnir, el martillo que al arrojarlo siempre vuelve, símbolo de la fuerza de la gravedad) y esto impide que esas fuerzas devastadoras lleguen a la Tierra. Por ese motivo el Mjöllnir es un amuleto de protección muy común.


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: