Renacimiento Gótico

Mater Europa IV: El Pueblo Europeo sigue vivo

Después de analizar qué es Europa y cómo se ha formado, quiero cerrar esta serie de entradas con una reflexión sobre el tiempo presente. Nuestro pueblo sigue vivo a pesar de todos los intentos por acabar con él.

La vieja religión ha sufrido persecuciones, que también implicaban la persecución de las costumbres ancestrales, del modo de vida pagano. Tanto es esto así, que Enrique II de Inglaterra logró la aprobación papal para invadir Irlanda, que ya se había convertido al cristianismo, porque las costumbres de los irlandeses seguían siendo más paganas que cristianas. Se ha perseguido el modo de vida tradicional, la manera de pensar y los valores europeos, la religión, la cultura… pero el Pueblo Europeo sigue vivo a pesar de todo eso.

  No debemos olvidarnos de esto, pues no luchamos como nostálgicos por algo que ya está muerto o no existe… sino por conservar lo que todavía está, a pesar de los pesares, muy vivo. Aunque con un barniz cristiano, los europeos han seguido celebrando los ciclos naturales y además de forma muy parecida, sino idéntica, a como se celebraban en época de nuestros antepasados. La Iglesia no ha podido acabar con estas costumbres y prácticas. Se sigue celebrando el Solsticio de Verano haciendo hogueras, aunque se le llame San Juan a la fiesta en lugar de Litha o Midsummerblot, se sigue celebrando el Solsticio de Invierno, que es el nacimiento simbólico del Sol, aunque se le llame Navidad en lugar de Yule. Se sigue pensando que un espíritu nos protege, aunque se le llame ángel de la guardia en lugar de fylgja. Se sigue rindiendo culto a la Diosa Madre, aunque se asocie a la Virgen María, y al Dios Padre Celestial, aunque se le asocie al dios judeocristiano. Aunque convertidos en ángeles y demonios, o en santos, los viejos dioses siguen estando, y los elfos, las hadas, los duendes… llamados de muchas maneras, según el sitio, siguen en el folclore de los pueblos europeos. Conservamos la mitología y las historias de los dioses y los héroes a pesar de todo.

  Seguimos organizándonos en tribus, aunque hoy seamos españoles, italianos, franceses, griegos, alemanes, noruegos… y los viejos símbolos, como la triqueta, el trisquel, el Mjöllnir, la cruz solar, la rueda solar, la esvástica… siguen siendo utilizados (aunque por desgracia algunos han sido contaminados por el nacional socialismo y están estigmatizados). Aunque el Estado es la degeneración de la Comunidad, las formas se siguen manteniendo en la política, sigue habiendo asambleas, consejos… aunque hoy sean una farsa y estén prostituidos. Seguimos hablando nuestras lenguas a pesar de los intentos de imponer una lengua universal. Hemos sido cristianos por escasos 2.000 años, liberales desde hace menos de 300, el marxismo ha influido en el pensamiento europeo desde hace 150… pero llevamos siendo europeos 40.000 años.

  Hay que conocer la cultura europea para poder amarla y luchar por ella. A pesar del lastre cristiano primero y del lastre de la Globalización después, los europeos han seguido creando, han seguido construyendo… en otras palabras, han seguido vivos. Las iglesias se hacen a imagen de los viejos templos, las representaciones de la Virgen o de los santos, a imagen de las representaciones de los dioses. El Renacimiento, la Ilustración, el Romanticismo… han recuperado nuestra herencia ancestral poco a poco y han producido un arte bello, expresión de nuestro espíritu como pueblo, del alma de nuestra raza. Todavía quedan en el medio rural, en el campo, gente que vive a la manera tradicional, alejada del estrés y el caos de la vida moderna, que nos recluye en ciudades que son granjas humanas y nos impone un modelo de consumo totalmente depredador del entorno.

  En resumen, el primer paso para tener paz y confianza en uno mismo es tener clara tu identidad y no estar perdido en medio de un mundo gris en el que todo, hasta la cultura, se vende como un producto de usar y tirar. Amar tu cultura, sentirte parte del pueblo al que perteneces, implica estudiar y profundizar en esa cultura. Posteriormente hay que cultivarla, que hacerla crecer, sea en el campo que sea. Desde preparar un plato típico o aprender un baile regional, hasta leer (o a ser posible, escuchar) sobre las leyendas locales de tu zona, pasando por la forma de vestir, la música folclórica (desde el folclore tradicional hasta el neo folk o el folk metal actuales, que recogen el espíritu del pasado aunque sean modernos), el arte… cualquier cosa que hagas destinado a poner en valor la cultura europea es positivo tanto para el pueblo al que perteneces, como para fortalecer tu amor propio. Europa no es lo que eliges, es lo que eres.


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