Renacimiento Gótico

Mater Europa III: ¿Es Europa la Cristiandad?

En la entrada anterior hablaba sobre como la aparición del Estado y la formación del Imperio Romano supuso el primer cambio sustancial en la sociedad europea. Sin duda el siguiente acontecimiento decisivo que marcó un antes y un después en la historia del pueblo europeo fue la aparición del cristianismo.

El Imperio Romano, como cualquier Imperio, es universalista, aunque la civilización que lo construyó fuese europea. La propia idea de civilización frente a barbarie, la prepotencia y superioridad de un mundo, el urbano y civilizado, organizado de forma estatal, frente al tribal y rural de los bárbaros era lo que justificaba la destrucción de los vecinos. La influencia oriental fue cada vez mayor, sobre todo en la parte oriental (más próxima a Asia) del Imperio, que estaba mucho más urbanizado. En la parte occidental, los romanos se establecieron en colonias en medio del territorio bárbaro, para romanizarlos poco a poco, bien por la fuerza, bien por la aculturación de los líderes, que veían en Roma un aliado para su ambición.

  Entre otras influencias orientales, se produjo la paulatina asimilación de cultos asiáticos y de divinidades orientales. En el plano religioso, hubo una deriva hacia las religiones mistéricas propias de Oriente en un momento de decadencia total del Imperio, así como una tendencia hacia el monoteísmo para tratar de reforzar el poder del Estado cada vez más. En ese contexto, aparece el cristianismo. Sin entrar en la historia del cristianismo y de cómo se produjo la cristianización, lo cierto es que en siglo III se había expandido por todo el Imperio y que acabó siendo la religión oficial del Estado.

  El cristianismo tenía su origen en una secta judía, pero adoptó usos y formas propias de la religión grecolatina. Al convertirse en la religión oficial del Estado se asoció a los valores del mismo, es decir, a lo civilizado, a la sociedad urbana. En el campo (en latín, pagus) la gente seguía creyendo en sus viejos dioses y fueron mirados con desprecio, como bárbaros ignorantes, como paganos frente a los civilizados cristianos de la ciudad. Se produjo la mayor persecución y el mayor genocidio de la historia de Europa para construir la Cristiandad.

  Con la caída del Imperio occidental, la Cristiandad se dividió en la Cristiandad latina en Occidente, con la Iglesia católica como sucesora de la estructura del Estado, en un mundo que no era tan urbano, con un sustrato celta, sobre el que se habían asentado las tribus germánicas formando los Reinos medievales; frente a la Cristiandad ortodoxa en Oriente, con el griego como lengua en lugar del latín y con una base más urbana. Los misioneros de uno y otro lado cristianizaron a los pueblos eslavos y germanos, y cuando la aculturación falló, se produjo el genocidio, como el que hizo Carlomagno con los sajones o el Imperio Bizantino con los búlgaros.

  La Cristiandad medieval era algo así como la Comunidad Internacional o el Mercado Común Europeo de nuestros días. Los pueblos que quedaban fuera de ella eran marginados y no podían comerciar, además de ser considerados bárbaros y salvajes frente a los cristianos. Tal sería el caso de los escandinavos, los eslavos o los bálticos durante la Edad Media. La ambición de reyes y príncipes para dominar a sus pueblos, para acabar con la sociedad tribal y establecer un Estado, fue lo que llevó a que adoptaran el cristianismo como religión y persiguieran la vieja fe. Lo cierto es que la Cristiandad acabó comprendiendo toda Europa, lo cual lleva a muchos llamados identitarios a identificarla con Europa.

  En mi opinión tal cosa es absurda. En primer lugar porque el cristianismo no es una religión europea, es más bien un barniz judío que cubre la religión europea. Claro que la mayoría de cristianos de hoy se sienten europeos y consideran esta religión como la tradicional, pues lleva 1600 años implantada en Europa. Pero lo cierto es que aunque ciertos valores y usos cristianos nos resulten nuestros, eso no significa que el cristianismo sea una religión europea, sino más bien que el cristianismo ha copiado y deformado nuestra espiritualidad tradicional.

  En segundo lugar, la Cristiandad es universalista, no es europea. Países sudamericanos que fueron conquistados, colonizados y cristianizados por europeos, pero cuya población étnicamente no es europea, se consideran parte de la Cristiandad. También los cristianos sirios, árabes, coptos, etíopes, coreanos, chinos… pero no se consideraban parte de ella, obviamente, los pueblos europeos fieles a sus viejos dioses. Tanto es así, que la Orden Teutónica y el Papado declararon una Cruzada contra los lituanos por ser paganos. La Cristiandad tampoco abarcaría a los europeos que sean ateos, agnósticos… o herejes, de hecho se declaró también una cruzada contra los cátaros en la Occitania. Ni tampoco a los que, por circunstancias, habían abrazado el islam, como los muladíes en al-Ándalus, hispanos pero conversos al islam.

  Es por ello que, pese al sentimiento de unidad espiritual de los europeos asociado en la Cristiandad, lo cierto es que dicha unidad, como he explicado anteriormente, no se fundamenta en la fe cristiana, sino que es una unidad ancestral que tiene miles de años. La Cristiandad no es Europa, nunca lo ha sido y nunca lo será. Aunque los cristianos europeos sean hermanos de sangre, si luchan por la Cristiandad no luchan por Europa. Evidentemente ellos no tienen la culpa de los genocidios y persecuciones que ha hecho la Iglesia, no son enemigos, pero en ningún caso podemos identificarnos con la Cristiandad. Por eso es tan absurdo que movimientos ultranacionalistas como el fascismo o el nacional socialismo se consideren identitarios y europeístas cuando son esencialmente cristianos y por lo tanto universalistas. Por otra parte es lógico que lo hagan, pues si defienden un Estado totalitario, una religión totalitaria se adecua perfectamente a su propósito.


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