Renacimiento Gótico

Mater Europa I: Era Ancestral

En la entrada anterior presentaba mi pensamiento y anunciaba como voy a enfocar el blog a partir de ahora. Creo que lo primero que hace una persona, generalmente en la adolescencia, cuando siente que la sociedad en la que vive le chirría, es buscar su propia identidad. En ocasiones lo consigue y en otras se pierde por el camino, lo cual es bastante fácil que ocurra porque hoy en día nuestros jóvenes se ven bombardeados por tantas cosas que más de uno pareciera que quiere adquirir su identidad a la carta, como un producto más. Sin embargo, buscar la propia identidad es algo normal cuando dicha identidad está, como es el caso, solapada y aplastada en medio de este mundo global y homogeneizador. Muchos admiran otras culturas y su sentido de identidad y cometen el error de copiarlas en lugar de bucear en la suya propia hasta encontrar esos valores. Buscar la identidad es buscar los orígenes, buscar quiénes somos y de dónde venimos, la eterna pregunta que el hombre se ha hecho desde siempre. Buscar a los ancestros, volver a casa… como un niño que pierde a su madre y la busca. Veamos pues, antes de hablar de cualquier otro tema, cuál es la identidad que tenemos ¿Cómo es la Madre Europa? Para ser más claro, dividiré este tema en cuatro partes, siendo esta entrada la primera de ellas.

Era Ancestral

Hoy en día cuando decimos la palabra “Europa” solemos reducirlo a una mera descripción geográfica o, peor aún, la asociamos con la nefasta y liberal Unión Europea, que de europea tiene poco y sí mucho de instrumento al servicio del Nuevo Orden Mundial para someter a los europeos. Lo cierto es que nuestra cultura tiene miles de años, al menos podemos situarla en el año 40000 BP. Desde la Edad de Piedra, las diferentes tribus que se extendían desde el valle del río Indo hasta la Península Ibérica compartían una cultura similar y un sistema de creencias parecido, basado en el animismo. Una de esas tribus, que hoy llamamos indoeuropeos, extendió su influencia cultural y su lengua por el resto de tribus en el IV Milenio antes de la Era Común. Por eso la mayoría de las lenguas europeas están hoy en día emparentadas, pero las lenguas europeas que no proceden del indoeuropeo, como el ibero, el euskera, el estonio, el etrusco, el finés… son igualmente europeas, sencillamente evolucionan de lenguas habladas por tribus que, por la circunstancia que sea, no adoptaron la lengua indoeuropea.

Sea como fuere, ese proceso de aculturación se dio en prácticamente toda Europa y supuso una serie de cambios religiosos, políticos, sociales, económicos y en todos los órdenes, que sólo conocemos vagamente por la arqueología. Es lo que identificamos con el paso de la Edad de Piedra a la Edad de los Metales. Con el paso del tiempo, estas tribus se fueron dividiendo en celtas, germanos, micénicos, dacios, eslavos… pero la frontera entre unas y otras no estaba muy definida y las migraciones e invasiones de estos pueblos fueron constantes. Por ejemplo los dorios, una tribu celta, se fundieron con los micénicos dando lugar a la cultura helénica. En otros casos, la diferencia era prácticamente sólo lingüística, como en el caso de los belgas, considerados galos por su lengua (por lo tanto, celtas), pero con costumbres más parecidas a las sus vecinos germanos.

Todos estos pueblos tenían una cosmovisión parecida, hasta el punto que podemos hablar de una religión nativa europea que tiene varias expresiones o, en algunos casos, simples diferencias lingüísticas. Socialmente se organizaban en clanes y tribus, vivían en un ámbito rural, muy cercanos a la naturaleza y compartían un sistema de valores muy similar. Políticamente hablando, eran hombres libres, que elegían a sus jefes entre sus iguales, teniendo todos voz y voto en una asamblea que aprobaba las normas de la Comunidad y servía para impartir justicia, teniendo también un consejo de ancianos o de sabios que actuaba de freno a la asamblea y del que se elegía a los jefes, por ser los miembros más importantes de la Comunidad. Ese es el origen de la nación europea. Si tuviéramos que representarla con un símbolo no sería la artificial bandera de la UE, sino la Cruz Solar, símbolo que se remonta a la Edad del Bronce y que fue usado por todas las tribus europeas.


Comentarios

No hay ningún comentario

Añadir un Comentario: